lunes, 21 de marzo de 2011

La Shagra lugar de cultura y productividad Ancestral[1]

Los mundos posibles de las culturas andinas fueron recreando la reciprocidad y solidaridad como referentes anteriores a la apuesta de la modernidad.  Dichos valores anclados en la diversidad de pueblos que habitaron el territorio ancestral lo fueron transformando, pero al igual su relación ecológica estuvo maravillosamente compaginada con un entorno potencial completamente diferente al que se ocasiona con la apuesta de la sociedad euro centrista. 

Se puede mirar a la Shagra como la afortunada confluencia de policultivos y unos circuitos productivos y de intercambio, realizados por el sujeto indio de América del Sur. Dicha mirada, que resulta bastante generalizada no comprende los sustentos de equilibrio político y social propios del mundo andino. La fuerza de principios que permitieron la constitución de sociedades donde las relaciones horizontales, donde la alteridad y una vocación comunitaria estuvo siempre al centro de las definiciones.    

Entonces lo social y cultural no estaba para entonces divorciado, a la manera que la apuesta del desarrollo técnico de la modernidad produce. El sentido ritual y los saberes estuvieron acompañando toda práctica agraria y social. La generosidad del compartir, no resulta de simples gestos episódicos; al contrario devienen en momentos de fiesta colectiva que acompaña los ciclos siembra-cosecha, como máxima expresión de la fertilidad y el homenaje a las energías cósmicas que proveyeron el alimento para todas y todos. 

La flagrante brecha y epistimicidio producido  fue de unas consecuencias inimaginables no solo para el entorno, sino para todas las poblaciones que anteriormente ocuparon desde sus raíces estos territorios.  Por vía de ejemplo los nuevos sistemas productivos impuestos borraron la riqueza de germoplasma, desconocieron las culturas técnicas ancestrales, las prácticas alimentarias y conllevaron la actual vulnerabilidad no solo de ecosistemas, sino de poblaciones de los descendientes de los pueblos raizales.

Entonces, a tiempos del Siglo XXI reivindicar los elementos de las unidades productivas, pasa por una mirada del estado a su vez frágil y potencial del tejido social, así como de la reivindicación de saberes que están algunos de ellos ignorados o con altos riesgos de perderse.    Una integralidad de la mirada es necesaria, pero quizás el trabajo deba nutrirse de experiencias que puedan animar las culturas técnicas ancestrales para el manejo del agua, el suelo, las energías renovadas, el cuidado de germoplasma, las artes de alimentación; todo ello junto con un proyecto renovado de fortalecimiento cultural de los pueblos indígenas.   
Tal vez una comprensión poco apropiada de lo que representa el fortalecimiento cultural, sigue impidiendo una articulación a un trabajo que ha estado muy de mano de lo que se ha denominado “asistencia Técnica”.    La cultura es forma de concebir el mundo de la vida y memoria de la sociedad, y como su configuración es dinámica, requiere estarse repensando en forma permanente por sus actores. 

La Shagra sigue siendo una opción productiva y cultural en las comunidades indígenas andinas, pero reclama que tenga una ruta que pueda ser construida en forma directa por los mayores sabedores, y que nuestro papel, sea más de acompañamiento y de altos niveles de comprensión de los otros niveles que ella propone (El tema del tejido, la relación con la cultura, la concepción del poder, su sentido espiritual, etc.).

Realizar un encuentro que tope, en forma inicial estos temas: Donde puedan participar agentes de procesos en Shagra,  Entidades que están interesadas en su promoción es la invitación que estas pocas líneas desea proponer.   El encuentro tendría un sentido circular, en términos de no poner ponencias centrales, un intercambio de iguales con estos tres ejes:   El enfoque de la Shagra,  las Culturas Técnicas de las mismas y el acompañamiento a su renovada implantación. 

Luis Eduardo Calpa.
Marzo de 2011.


[1] Estas notas son resultado del intercambio con Gonzalo Cardona, Diego Bastidas a ellos mis Agradecimientos.   Y tienen un carácter inicial, para provocar un encuentro, enriquecedor de mayor alcance en la reflexión.