sábado, 27 de agosto de 2011

La Fe Mueve Montañas *.

Vértices de colores y texturas insospechadas, caminos que tienen el sudor de las mujeres y hombres que han dejado huellas imperecederas en sus búsquedas de intercambios y comunicación, naturaleza que habla a la vez pasito y con trémulas expresiones, ríos diáfanos que serpentean entre las telúricas rocas, suelos y monumentales lugares expresivos del territorio Sindagua, Pasto, Abad que debieron ser los lugares que actualmente ocupan las personas del Decio y sus múltiples veredas que, fieles constituyentes de su fe entre tramas fractales de montañas en el municipio de Samaniego (Nariño).

Así arribamos a estos lugares mágicos1, sufridos, construidos como se labra la roca fuerte por las mujeres y hombres que han decidido construir aquí sus horizontes de buen vivir de tal forma que se reconozca la posesión que tienen sobre el territorio, además de la forma en que despliegan su cultura como suma de muchas corrientes, semejando venas y arterias brotadas de creatividad correspondiente a pueblos orgullosos y dignos, trabajadores y ensoñadores como los de sus antepasados indígenas, negros y campesinos que tienen adelante los actuales habitantes de esta zona del sur-colombiano.

Llegábamos con sorpresa: El joven campesino que con celular en mano reproduce la canción de moda en regee, la mujer campesina que escucha y aquella que ha criado muchos hijos en este lugar encantado, las niñas y niños traviesos que juguetean, los hombres que pulsan un balón para recrear con reglas singulares el voleibol, el silencio gris de las nubes que parecen a veces envolver de forma cómplice estos paisajes sempiternos.

Eran alrededor de ochenta personas muy atentas, que quieren celebrar la realización de su carta de navegación, lo han denominado plan de vida. Pero, a fuerza del enorme esfuerzo, siguen reflexionando sobre la diferencia de aquel con los planes institucionales o de desarrollo. ¿Por qué es distinto un plan de vida? 

Un plan de vida se nutre de la participación cualificada de las personas que habitan un territorio, tiene un referente el cual dota de sentido los componentes y programas que finalmente concretan su realización.
 
El plan de vida es un buen pre-texto para fortalecer los nexos de unas comunidades para poner las cosas donde debieron estar. Esto es: que las acciones de apoyo institucional se guíen por los mandatos, prioridades y programas definidos por las comunidades y no al revés.

Plan de vida porque la comprensión y respeto de la vida va primero, porque existe un manantial de sentí-pensares dinámicos y nutrientes para beber en la cultura de los pueblos que han construido su territorio.
 
Plan de vida porque existe una fuerza tan grande que imanta a las comunidades y las personas, pues se parte de la consideración de lo espiritual y la trascendencia. Por ello este grupo, el segundo día, nos regaló a iniciativa de las mujeres un sentido homenaje y ritual a la tierra. Una visión telúrica que proviene del respeto por ella, en sus frutos, lugares amables , el crisol que da cabida al agua, semillas, plantas medicinales, tubérculos andinos, frutas, arbustos, árboles, flores y sus hermanos animales, que han permiten lo conocido como expresiones de vida; toda esta abundancia en medio de los recientes odios, violencias, artefactos de muerte y enfrentamientos venidos a esta tierra de ensoñación y paz a irrumpir en la armonía propia de nuestras culturas nutricias.

Claro la montaña tiene fe en la organización y ordenación del territorio, probablemente se tenga que constituir o reconstruir un resguardo, o varias reservas campesinas o quizás una área de desarrollo territorial que permita el autogobierno y el plan de vida, el fortalecimiento de la memoria y de cada expresión de organización formal e informal de los pobladores de la montaña.

Un plan de vida y un gobierno propio sobre el territorio es la mayor fe de los dirigentes, ahora se trata de apasionar al mayor conglomerado de los habitantes para que tome vida el plan de vida, en palabras de una mujer creadora y comprometida del movimiento.

Será una labor de cierta complejidad, pero las pistas están en la misma comunidad campesina e indígena, estudiar los lugares y acontecimientos que juntan a la gente, diseñar una acción que permita que el plan esté en la mente de la mayoría de personas. Tener la capacidad de negociarlo con iniciativa y autonomía en la actual coyuntura de elecciones locales y realizar acciones culturales masivas para que el plan de vida sea la fe de todos los días en el territorio de la montaña. Monterroso, afirma que de tanta fe que pusieran los hombres, algún día las montañas se movieron. Aquí, en Samaniego hay que provocar que las montañas de afectos y sentidos que contiene el plan de vida desborden su innegable presencia física, para que se pose en el corazón de todas y todos las personas que quieren, aman y proyectan este territorio en buen vivir.
 
*Este escrito es una pequeña reseña de reciente visita a la zona Campesina de el Decio, Municipio de Samaniego

 1 Agradezco a PNUD a sus oficiales de campo Carlos Pérez, Pedro Burbano y a Francisco Riascos por su invitación y compañía en esta jornada de pensamiento y reflexión. El Decio 3 de Agosto de 2011.

Luis Eduardo Calpa Delgado
AGOSTO DE 2011

jueves, 14 de abril de 2011

Un homenaje sentido a Silvio Sánchez Fajardo.



LUGARES DONDE LA VIDA SIGA SIENDO PLENA

Silvio Sánchez Fajardo siempre tuvo en la palabra un acto pedagógico para sí y para quienes por su gentileza tuvimos la oportunidad de conocerle.

Su mente recorrió lo universal en crítica, apegado a los nobles valores como la solidaridad, autonomía, libertad, dignidad;  así como los mitos fundantes de los pueblos, talentos y potencialidades de nuestra querida región sur-colombiana.
 
Admiró la construcción desde las hermosas obras de la madera (que alguna vez salieron de los bosques), pero fue más maravillosa su factura en el buen uso de nuestro idioma.  

Hizo de la conversación, así como de la palabra escrita una fiesta en el rigor, exquisito y referencias siempre bien puestas.  A algunos molestaba su persistente amor por la lectura, por encontrar en donde va el pensamiento filosófico clásico, crítico y contemporáneo.    Era y es molesta esta opción en aquellas mentes que todavía en el Sur prefieren el pensamiento conservador,  leve y la visión ligera de la cultura y la política.  

Por  contraste, Silvio, amigo de la perspectiva compleja, de la posibilidad de romper disciplinas a partir de su condición incuestionable del buen filósofo quien supo hacerse las buenas preguntas y amar  los diálogos imperfectos que él cultivó siempre. 

Aún lo veo reverente ante cualquier biblioteca bien cuidada en sus títulos creativos, pero también admirando las maravillosas obras fractales de montañas, plantas y las obras humanas en la cultura (Como cuando le acompañamos en el Municipio de la Cruz Nariño, a su conferencia magistral: Preguntas a la Memoria).   Como siempre, todo viaje con él era una conversación borgiana de estructuras abiertas, parajes insospechados, referencias casi nunca pensadas.

Deseo resaltar la postura rigurosa en el debate, la inmensa capacidad para ir adelante en la sana controversia.   Cuanto deberíamos aprender de la coherencia en el pensentir, categoría propia que estamos posicionando aquí en su Sur emocionado,  pues siempre mostró la necesidad de superar el frío racionalismo instrumental, para reconocernos en las sensibilidades, colores, pasiones, emociones de lo humano como parte de la existencia que no es propia. 

Construye Silvio muchos legados para vivir en una sociedad a la vez más digna e incluyente, quiero resaltar sus aportes en el Plan de Cultura del País, donde inscribió con argumentos contundentes el ordenador clave de ciudadanía cultural,  así como la valoración del papel valorativo y constructor de convivencia que representaba una renovada comprensión de nuestro patrimonio vivo desde nuestras músicas, pequeñas historias, oralidad, colores, memorias extensas,  artesanías, carnavales y fiestas, etc.

Tampoco quisiera pasar por alto, su alto aprecio por la tarea compleja de fortalecer y construir una democracia sustantiva: la cual debería superar según él todas esas prácticas que le quitan esencia: el clientelismo, los autoritarismos de todo cohorte, el apoliticismo y la falta de formación en cultura política a todas y todos los ciudadanos.

Quedamos en deuda con un esfuerzo intelectual que habíamos conversado hace un buen tiempo, referido a construir un dispositivo metodológico que superara la recurrente apuesta de la planeación estratégica (cuyo uso entre nosotros resulta frecuente), en la idea de reivindicar categorías más contextualizadas con nuestras culturas del trópico, alrededor por ejemplo de los lugares de reconocimiento, los sueños colectivos, las utopías posibles y mundos mucho más multidimensionales en la aproximación a nuestra realidad.

Los hombres buenos dejan huellas y caminos trazados, donde queda siempre la posibilidad de completar su obra.  Gratitud y memoria al maestro Silvio  Sánchez Fajardo.

LUIS EDUARDO CALPA D.
Abril 11 de 2011
Hoy publicamos un comentario a una de la Mindalas que Luis (lucho) Calpa ha compartido en este escenario.
Un encuadre crítico: la tensión tradición-modernidad
La tensión interminable entre tradición y modernidad es el resultado de una serie de "accidentes" provenientes de lo que Foucault llama relaciones de poder-saber[1] que direccionan las metas del llamado "desarrollo económico", modelo que ha impregnado culturas, historias y sujetos, y que en la actualidad se ve en crisis y busca a toda costa un “retorno” por la tradición, por lo alternativo, por lo milenario. Estos dispositivos que regulan y educan las subjetividades hacen que los imperativos de "ser", "lograr" y "producir" se fusionen profundamente en la historia de los pueblos para ser disciplinados en un cuerpo político con mandatos obscenos provenientes del poder-saber.
Mi perspectiva: encontrar las tensiones y mecanismos de poder que configuran las formas de dominación y regulación social impuestas en los pueblos y sus efectos a nivel económico, político y cultural. Con ello, es posible encontrar los mecanismos que anudan al sujeto, su entorno y su forma de vida; condición que refleja cómo la apuesta de la modernidad deviene en crisis que pueden observarse en el impacto ambiental y social de nuestra época.
Síntomas de la modernidad que han tomado diferentes formas a lo largo de su historia, hasta llegar a nuestro tiempo, la llamada modernidad líquida[2], caracterizada por la fluidez de los lazos sociales y las libertades otorgadas al sujeto, las cuales reflejan un reverso obsceno y paradójico que ponen en la escena nacional e internacional: miedo, inseguridad, fragilidad, vulnerabilidad, inestabilidad, exclusión, migración, pobreza, hambre, cambio climático, entre muchas más.
Así, las promesas de la modernidad y sus modelos de desarrollos van desde el pesado fordismo, con sus grandes maquinarias  para producción de vehículos, hasta la “liquidez” del modelo globalizado, caracterizado por la producción optima y la división de tareas; matizado por las recurrentes crisis provenientes de la globalización, la economía financiera y los ciclos del sistema capitalista. Adicional a ello, están los nocivos intentos por crecer económicamente sin importar la violencia sistémica[3] producida por los costos ambientales y sociales que devienen de la expansión económica y que ya hacen parte de nuestra cotidianidad. Excedentes cuyos costes hacen que se profundice la brecha social que sean las elites y las empresas multinacionales quienes ganan y acumulan poder económico político y militar; mientras los explotados (campesinos, obreros, comunidades indígenas y afro), son convertidos en otro “insumo” para esa maquinaria llamada desarrollo, pero que de no ser útiles al engranaje son expulsados como un simple desecho más fruto del proceso productivo.
Pretender rescatar la pureza de la técnica ancestral se hace un ideal y un sueño que no puede desconocer los aportes técnicos de la modernidad, ni las herramientas y mecanismos que mejoran las condiciones de producción, y menos aún esconder los cambios en los mercados actuales y en las demandas de productos. Aunque tampoco puede perderse en el dominio de la técnica, a mi modo de ver, allí radica la importancia de lo ancestral: convertirse en carta de navegación de los pueblos, con bases solidas de un proyecto cultural e ideológico cuya base es la tradición-cosmovisión, insumo cargado de sabiduría que orienta y regula un proyecto hegemónico en y para el territorio.
La lucha por la memoria histórica de los pueblos, su cultura, su tradición como ejercicio purificador que desconoce el sincretismo cultural y político contemporáneo, se vuelve un acto profano, capaz de engañar nuestros ojos incautos a la luz de un idealismo mesiánico; es negar los aportes que trajo consigo la modernidad, aportes importantes e indispensables para el bienestar social, cuyos costos ideológicos son demasiado altos, ya que iríamos a un totalitarismo ciego de una nueva exclusión moral entre lo bueno y lo malo.
Por ello, la recuperación y fortalecimiento de los modelos productivos tradicionales y de la cultura en general, significa apostar por una fuente de renovación frente a la crisis de la nueva modernidad; iniciativa que siempre deber reconocerse como inconclusa y limitada como cualquier otro intento por subordinar la naturaleza, que debe surgir desde los espacios locales inspirada en la cultura y sus raíces, permitiendo la competencia de proyectos hegemónicos que desde múltiples perspectivas enriquezca y acepte como dignas de reconocimiento las distintas fuerzas de los actores del campo político.
Por: Oscar Fernando Garzón


[1] Relaciones que producen un objeto conocimiento y disciplinas que responden a lógicas de poder permitiendo acciones políticas sobre los sujetos. Michel Foucault, Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión 1976, México, Siglo XXI, 2009
[2] Véase Zygmunt Bauman, Modernidad Líquida, Argentina, FCE, 2005.
[3] Carácter que puede leerse desde los primeros escritos de Marx, véase Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844, México, Grijalbo, 1968; y planteados por Žižek así “esta violencia ya no es atribuible a los individuos concretos y a sus `malvadas´ intenciones, sino que es puramente `objetiva´, sistémica, anónima”, véase Slavoj Žižek, Sobre la Violencia: Seis reflexiones marginales, Argentina, Paidós, 2009

miércoles, 6 de abril de 2011

MINDALA DE LA SONRISA
A  mi amigo Francisco

Momentos compartidos donde es posible el compartir.  Abrazos perdidos, posibilidades de sueños que enaltecen nuestro ser.

Amigos que entrecruzan fronteras y enaltecen su compartir, sus sueños y lugares fantásticos.
Sonrisas cálidas que circulan a torrentes.   Confianzas donde el lugar de la imaginación ocupa cuerpos, seres e incluso los multiplica.

Sonrisas donde el cuerpo se estremece: circula, brinda calor, deposita  imaginación y agranda las almas.

Sueños que parecen nubes que ocupan miles de lugares, se desliza con el sudor de cuerpos férreos.

Sueños que parecen flores por la alegría que arropan, se deslizan entre el gusto y el color.
Alegría cristalina que brota dentro de nosotros mismos y se derrama en un microcosmos desde adentro del todo que somos.

Alegría donde la palabra toma sentido y recorre abruptos temores, miedos, sensaciones indescriptibles, pulsiones, placeres.

Amigo que sonríe y comparte lugares, nubes, sueños, cuerpos, torrentes de emociones.
Momentos para reír contando mundos donde la ilusión se vuelve sueños posibles.

LUIS EDUARDO CALPA
Marzo de 2011.
Mindala del Encuentro

Vacíos cuando te ausentas.   Deseos cuando estás en el borde de mi vida.   Ahora podemos contarnos historias inéditas y en todas ellas aparece el afecto.  Como protagonista de las condiciones de  posibilidad que nos propone la vida.

Lugares no ocupados donde el deseo se extiende en todos los poros de nuestras pieles.   Historias que siempre tienen lugar en el corazón de los hombres.      Protagonistas de los aconteceres, habitares y sentires donde la vida adquiere color, saber y se vuelve caos.
 
Vida que se ocupa de las esencias, los afectos que tenemos todos.  Vida que se pone en el corazón para encontrar sentidos, pieles y emociones indescriptibles.   
Bordes y fronteras en nuestros seres recónditos.    Todos ellos atravesados por el amor.     Fuerza telúrica que tiene la bondad de ocupar cualquier lugar inclusive aquellos no conocidos.

Produce tormentas en nuestras vidas, sigue siendo lugar de encuentros, de nuestros mejores deseos.

Vida, bordes, fronteras, corazones vueltos piel,  sitios maravillosos, lágrimas derramadas,   sonrisas transparentes,  fuerzas históricas y telúricas de los mejores tejidos humanos: los del afecto y el amor. 

 LUIS EDUARDO CALPA
Abril de 2011 

lunes, 21 de marzo de 2011

La Shagra lugar de cultura y productividad Ancestral[1]

Los mundos posibles de las culturas andinas fueron recreando la reciprocidad y solidaridad como referentes anteriores a la apuesta de la modernidad.  Dichos valores anclados en la diversidad de pueblos que habitaron el territorio ancestral lo fueron transformando, pero al igual su relación ecológica estuvo maravillosamente compaginada con un entorno potencial completamente diferente al que se ocasiona con la apuesta de la sociedad euro centrista. 

Se puede mirar a la Shagra como la afortunada confluencia de policultivos y unos circuitos productivos y de intercambio, realizados por el sujeto indio de América del Sur. Dicha mirada, que resulta bastante generalizada no comprende los sustentos de equilibrio político y social propios del mundo andino. La fuerza de principios que permitieron la constitución de sociedades donde las relaciones horizontales, donde la alteridad y una vocación comunitaria estuvo siempre al centro de las definiciones.    

Entonces lo social y cultural no estaba para entonces divorciado, a la manera que la apuesta del desarrollo técnico de la modernidad produce. El sentido ritual y los saberes estuvieron acompañando toda práctica agraria y social. La generosidad del compartir, no resulta de simples gestos episódicos; al contrario devienen en momentos de fiesta colectiva que acompaña los ciclos siembra-cosecha, como máxima expresión de la fertilidad y el homenaje a las energías cósmicas que proveyeron el alimento para todas y todos. 

La flagrante brecha y epistimicidio producido  fue de unas consecuencias inimaginables no solo para el entorno, sino para todas las poblaciones que anteriormente ocuparon desde sus raíces estos territorios.  Por vía de ejemplo los nuevos sistemas productivos impuestos borraron la riqueza de germoplasma, desconocieron las culturas técnicas ancestrales, las prácticas alimentarias y conllevaron la actual vulnerabilidad no solo de ecosistemas, sino de poblaciones de los descendientes de los pueblos raizales.

Entonces, a tiempos del Siglo XXI reivindicar los elementos de las unidades productivas, pasa por una mirada del estado a su vez frágil y potencial del tejido social, así como de la reivindicación de saberes que están algunos de ellos ignorados o con altos riesgos de perderse.    Una integralidad de la mirada es necesaria, pero quizás el trabajo deba nutrirse de experiencias que puedan animar las culturas técnicas ancestrales para el manejo del agua, el suelo, las energías renovadas, el cuidado de germoplasma, las artes de alimentación; todo ello junto con un proyecto renovado de fortalecimiento cultural de los pueblos indígenas.   
Tal vez una comprensión poco apropiada de lo que representa el fortalecimiento cultural, sigue impidiendo una articulación a un trabajo que ha estado muy de mano de lo que se ha denominado “asistencia Técnica”.    La cultura es forma de concebir el mundo de la vida y memoria de la sociedad, y como su configuración es dinámica, requiere estarse repensando en forma permanente por sus actores. 

La Shagra sigue siendo una opción productiva y cultural en las comunidades indígenas andinas, pero reclama que tenga una ruta que pueda ser construida en forma directa por los mayores sabedores, y que nuestro papel, sea más de acompañamiento y de altos niveles de comprensión de los otros niveles que ella propone (El tema del tejido, la relación con la cultura, la concepción del poder, su sentido espiritual, etc.).

Realizar un encuentro que tope, en forma inicial estos temas: Donde puedan participar agentes de procesos en Shagra,  Entidades que están interesadas en su promoción es la invitación que estas pocas líneas desea proponer.   El encuentro tendría un sentido circular, en términos de no poner ponencias centrales, un intercambio de iguales con estos tres ejes:   El enfoque de la Shagra,  las Culturas Técnicas de las mismas y el acompañamiento a su renovada implantación. 

Luis Eduardo Calpa.
Marzo de 2011.


[1] Estas notas son resultado del intercambio con Gonzalo Cardona, Diego Bastidas a ellos mis Agradecimientos.   Y tienen un carácter inicial, para provocar un encuentro, enriquecedor de mayor alcance en la reflexión.  

jueves, 17 de febrero de 2011

Compartimos con ustedes una aproximación conceptual de Miguel  Cárdenas que tiene como referencia las Las Mindalas.

Metodología de Ronda Circular

La metodología de la ronda circular se fundamenta en un principio de la física que consiste en que si la energía se concentra en un circuito dinámico se logra su condensación y se hace posible su conducción. Es el fenómeno que se conoce como la energía eléctrica. El cerebro es energía que se conduce y se conecta a través de los axones de las células cerebrales. La clave del funcionamiento cerebral es la sinapsis. La sinapsis se define como la “región de contacto entre los axones, terminaciones de las neuronas, y las dendritas, o cuerpo celular de otras neuronas. La sinapsis no es una conexión anatómica, sino solo funcional”.

Este principio de la física aplicado a los procesos de discusión busca establecer procesos colectivos mentales para conectar cerebros y sumar la energía mental del grupo. Esto es, un proceso colectivo mental. En términos generales cuando una persona habla el interlocutor no oye, está pensando cual va ser su próxima intervención (‘salir por el atajo’) es lo que se conoce como ‘diálogo de sordos’. Es una competencia en forma de rivalidad. Un individuo anula al otro. Lo aplasta o lo domina. Se aplica es principio de la ‘ley de más fuerte’ propio del reino animal. Un principio de humanidad o civilizatorio aplica el principio de la ‘mutua ayuda’.

La conversación humana busca invadir mediante el uso del lenguaje el cerebro del otro. Esta metodología busca establecer una sinergia entre un cerebro y otro. Un cerebro no anula a otro, suman su energía mental para producir una idea común (es la difícil aplicación del principio según el cual ‘dos cabezas piensan más que una’).De manera figurativa se explica que un colombiano promedio es más inteligente que un japonés. Pero dos japoneses juntos son más inteligentes que dos colombianos ¿Por qué? Porque los japoneses aplican el principio de trabajo en equipo, de colaboración mutua en pro de un objetivo común.

Sin incurrir en una exageración se puede aseverar que en la sociedad colombiana prima la enemistad entre los miembros de la comunidad y por eso no ha logrado fraguar un proyecto de nación como objetivo colectivo. La élite tiene un comportamiento basado en la rapacidad y en la apropiación indebida del esfuerzo común de los asociados. Como el mal ejemplo cunde en la base social se reproduce este tipo de comportamiento.

Desatar un proceso de cambio de mentalidad es un propósito loable en la mira de lograr un tipo de relación social basado en la cooperación y no en la disociación y en el despojo. Como objetivo de refundación democrática este propósito de cambio cultural reviste una importancia fundamental. Una referencia: en la comunidad indígena de los pastos al suroccidente de Colombia existe un comportamiento cultural que se expresa en un método de deliberación pública conocido como el Mindala que se define como el arte de
conversar y hacer amigos.

La ronda circular se desarrolla en grupos impares de 7-9-11 personas. Las personas se sientan en círculo de tal manera que se pueden mirar los ojos. Nada más difícil que organizar un círculo. Hay tímidos que se ubican en ‘segunda fila’ detrás de los otros como si fueran en una buseta. Otros agresivos se sientan al frente de los demás en una postura de dominar el auditorio, de avasallar a sus congéneres. Sentarse en círculo para mirarse los ojos de tal manera que fluya la espontaneidad, la expresividad, la sinceridad, la confianza, la libre y creativa expresión. Hablar mirándose a los ojos y no al vacío, a la pared, al techo o al piso. Se pretende un
diálogo entre iguales.

El grupo acuerda y aclara una pregunta o dos, no más. Lo primero es determinar una persona que haga la moderación. Esa persona entrega el uso de la palabra de tal manera que todo el mundo habla pero nadie habla más de tres minutos en cada intervención. Puede hacerse dos o tres rondas para llegar al punto de esclarecimiento, de claridad mental del grupo.

Cada persona interviene en orden como si se estuviera jugando naipes, una por una, de manera consecutiva como el segundero de un reloj. Ninguna persona puede decir: “yo no intervengo porque estoy de acuerdo con lo que dijo quien acaba de intervenir”. Cada persona debe tener la creatividad y hacer el esfuerzo para hacer una porte a la discusión.

Al final y sólo al final se designa el vocero/a del grupo ante la plenaria. Si la designación se hace al principio se tiende por los miembros del grupo a recostarse sobre la persona quien va a ser el vocero/a del grupo ante la plenaria. Antes de comenzar la plenaria el grupo acuerda en dos o tres hojas de papelógrafo usando letra grande de imprenta con marcadores la propuesta que va a llevar a la plenaria.El vocero/a tendrá cinco minutos para explicar y sustentar en plenaria las conclusiones del grupo.

Antes de finalizar la reunión lo/as vocero/as articulan las conclusiones para hacer una única relatoría que sirva. de memoria de los acuerdos de la reunión.

MIGUEL L CÁRDENAS

jueves, 20 de enero de 2011


BALANCE A PUERTAS DEL FINAL DEL GOBIERNO Y LA ALCALDIA DE PASTO

“Debido a las necesidades y potencialidades que se presentan en su territorio, nos vemos en la obligación de ordenar nuestras vidas y por ende nuestro entorno geográfico, organizándonos nacional, regional, departamental, municipal, por comunas, corregimientos, barrios, veredas y sectores”. [1]

Efectuar un balance reflexivo del gobierno en el Segundo Mandato de Gobierno local de Eduardo Alvarado Santander, puede ser un poco apresurado.   La región y la principal ciudad de aquella pasan por momentos turbulentos; la crisis de las captadoras de dinero, la vigencia de un Plan de Desarrollo cuyo eje se desplazó de iconos culturales, a uno de los atributos centrales de la vida urbana; la extrema debilidad de los circuitos y sistemas económicos, una pausa inestable de la cultura de participación que ha caracterizado la ciudad, y todo esto en medio de la mayor carencia:  un proyecto político de ciudad y región que se ha empezado a constituir, pero que aún carece de la legitimidad y representatividad suficiente para movilizar en forma incluyente todas las energías de la sociedad en su conjunto.

La mayor virtud es indudablemente, la posibilidad de convocar las voluntades de los sujetos sociales alrededor de la pregunta: ¿Qué tipo de ciudad desean los pastusos y pastusas? La movilidad y su plan no es un asunto de definiciones tecnocraticas; así existan elementos que deban tocar con dicho campo, es un asunto de consensos y de la imaginación para definir de una vez por todas, el advenimiento a una sociedad contemporánea que vea en la ciudad un “Sistema abierto”, con sus flujos e interrelaciones, los derechos al disfrute públicos de sus servicios y lugares para lo publico, una cultura ambiental y ciudadana renovada y una propuesta cualificada de participación e inclusión social. 

Los nudos y tensiones vuelven por la gestión y concepto del papel de la ciudadanía en las definiciones de los asuntos colectivos.  No cuenta el gobierno actual, en su equipo de gobierno, con el impulso de su primer gobierno al inicio del siglo. No existe claridad sobre los supuestos previos para alimentar la participación y la cultura que dejaron experiencias como el presupuesto y la planificación participante y la reciente construcción de Planes de vida por Comunas y Corregimientos. Pareciera el gobierno municipal apegado a una inercia formal; no ha llevado a cabo las recomendaciones que varias miradas le habían señalado sobre la cualificación de los procesos de participación, referidos a varios ítems como: un banco municipal de proyectos, la cualificación y enriquecimiento del ejercicio prospectivo sobre la ciudad pronta a arribar a sus 500 años de fundación hispánica, la formación de los talentos humanos, un sistema de comunicación publica en doble vía, la valoración de la cultura técnica de su Carnaval como instrumento que pueda agenciar imaginarios a favor de la vida material y simbólica de la sociedad pastusa.

Entonces el gobierno se encuentra en protagonismos hirsutos de cada dependencia, sin articulaciones con el Gobierno Departamental y menos pensando instrumentos de un modelo de gobernanza, que ya prefiguraba aprendizajes y enseñanzas propios de la particularidad del ser sureño y de vocación democrática con su rebeldía pacífica. Se ha abandonado la consolidación de empresas ciudadanas y mixtas que consoliden los sentidos de pertenencia y mantengan la eficacia y eficiencia en la prestación de los servicios públicos, la Agencia de Desarrollo Local está sumida en tareas de sobrevivencia sin jugar el papel fundamental por la cual fue constituida, y los macro-proyectos (Movilidad, Centro Lúdico, Conectividad Regional) dependen de una suerte de transacciones con el Gobierno del Virreinato de Santa Fe de Bogota, frente al cual se habían dado pasos importantes para una interlocución más asertiva, autónoma y digna. 

Hay sin embargo lugar a la esperanza: La dirigencia comunitaria puede construir y elevar su capacidad de actuar en nuevas redes.   La Universidad de Nariño con su ejercicio “Universidad Región”, puede señalar rutas para aportar a la construcción de un renovado capital social; aún la misma crisis de las captadoras de dinero dejan un campo por resolver, Nariño y Pasto tienen experiencias de Economía Solidaria que vueltas proyectos colectivos y serios de sostenibilidad, pueden evitar un desplome grave de la situación social, y algunas dependencias tienen el reto de construir planes sectoriales, que si se los rodea con mayor participación social, gremial e institucional pueden poner mojones alternativos frente a la crisis.  Nos referimos a iniciativas como la formulación participativa del Plan Municipal Decenal de Cultura y Gestión Ambiental.   

Es en estas especiales orbitas, de la cultura técnica y de la habilidad propia del “ethos nariñense” y el valor de su diversidad biológica, así como la atención a la soberanía y seguridad alimentaria es donde se va a jugar la suerte de la construcción social del porvenir de la ciudad y la Región Sur- Colombiana.  Aprovechemos además para volver sobre el proyecto colectivo que posibilite en palabras de estudiantes del diplomado de Gestión Ambiental Urbana, desatar energías para construir una ciudad que sea: “El lugar y espacio en el que convivimos en grupo las personas de diversas costumbres y raíces, dentro de la cual podamos desarrollarnos como seres sociables en diferentes actividades encaminadas al crecimiento de lo público y el bien común”[2]

Entonces las generaciones de hoy y del porvenir se volcarán a construir la Ciudad con mirada de mujer y sin exclusión de sus niños y niñas y jóvenes con sus renovadoras sensibilidades del devenir urbano.  Será una ciudad-región con lenguajes en multiverso que debería incorporar la propuesta de  derecho a la arquitectura para todos y todas.  Entonces ya no será una urbe de hitos físicos y de monumentos fríos, sino de calidez para los sueños e imaginación de todos y todas.   Recorrerán las manifestaciones de alegría juvenil y se hará sentir la habilitación de las mujeres que lideran y son palabra de la sociedad.   Entonces las iniciativas de las personas y colectivos,  habitarán y tendremos ciudades donde el vivir juntos, tiene sentido porque la alegría no se detiene en las fugaces expresiones del arte efímero, sino que de conjunto como lo pide  Joice en Ulises celebra la fiesta durante todo el año, en formas que productiva y simbólicamente le son representativas y capaces de movilizar el conjunto de energías urbanitas.   La palabra adquiere don de habla individual y colectiva y celebra un acontecimiento de ciudades humanas, participantes y estéticas que reivindican por encima de todo la vida digna, buena y bella para todos y todas. 

Es el llamado a la sensibilidad y a “la expresión del amor por Pasto, a sus valores, talentos y  costumbres como reflejo de la identidad de la región y el territorio”; con el cuidado que implica volver a preguntarse por el pasado y la memoria.   Teniendo la previsión de  efectuar las preguntas a la memoria.   Por ello, no perdiendo la actitud crítica y reflexiva que debemos observar en las construcciones del bien vivir urbano individual y colectivo.


LUIS EDUARDO CALPA
Región  Sur-Colombiana.


[1] Palabras recogidas en el Marco del Diplomado de “Gestión y Control del Ambiente Urbano” actualmente impulsado por EMPAS PASTO, LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO VIRTUAL Y LA CONTRALORIA MUNICIPAL DE PASTO.   Varias de estas ideas resultan de la reflexión producida en este espacio.  Por ello a los cien participantes mi agradecimiento. 
[2] Aporte del ejercicio en Mindala aportado por una Mujer Estudiante del Diplomado.  Puede notarse la importancia del sentido de lo público en dicho aporte, dejando una huella fundamental en la comprensión del fenómeno urbano.

martes, 18 de enero de 2011

A PROPOSITO DE LOS CARNAVALES 2011


Una región pensada y capaz de Irrumpir en nuevas formas de trabajo Colectivo.

El agotamiento de los proyectos tradicionales nunca es un hecho que pudiera decirse fechable en forma definitiva, para la emergencia de los nuevos términos de relación social.    Se debe reivindicar, entre nosotros los y las nariñenses, cada vez más la capacidad de inventar nuestra sociedad en forma creativa y radical.  El porvenir es tan definitivo, para todos en la medida que cada vez los horizontes colectivos se nos tornan más exigentes.  

El territorio soñado por Arturo y pintado por las miles de almas de nuestros gustos estéticos y artísticos; enfrenta a mi juicio, un dilema mayor.   ¿Cómo superar tanto inmediatismo en la gestión? Baste ver no más nuestro Carnaval de negros y blancos, “Patrimonio de la Humanidad” observando con tristeza la incapacidad para gestionarlo con criterio patrimonial, no con dadivas insignificantes sino con auténticos esfuerzos y recursos de soporte para dignificar a sus gestores y proteger sus esencias de juego y participación.   En tanto simples ferias como las de muchas partes del País (Veamos solo el ejemplo Manizales) moviliza con emprendimiento, más de siete mil millones de pesos, en torno a una programación que languidece como un Kitsch o bricolaje de acciones culturales, con bajísima raíz patrimonial, aquí todavía estamos prestando tres pesos para la acreditación de nuestros artistas.  

Esta realidad que describimos, no es ajena a la mirada que tenemos de nuestras relaciones con el Centro del País y con la gestión de toda suerte de asuntos regionales en la política, social, cultural y ambiental.   Y no es una cuestión como decía el cantante Facundo Cabral de Gerenteces, sino de la ausencia de un gran proyecto político y  de Cultura Organizativa a todo Nivel.   Que permita conducir a buen arribo los sueños colectivos en la dimensión ética de la política,  deporte, cultura y la gestión ambiental, solo por definir unos campos en los cuales los nariñenses nos merecemos mejores porvenires.  

Es por tanto necesario un proyecto colectivo que ponga cuidado a las formas que asumimos para construir nuestros sueños, volver sinérgicas las energías no importa la diversidad de puntos de vista, así como la potenciación de la inmensa riqueza de dones, memorias, historias, capitales simbólicos, patrimonios naturales y éticos de los cuales disponemos.

Hay sin embargo lugar a rutas de esperanza, alimentarlas con un énfasis en la cualificación de los talentos humanos, experiencias de fortalecimiento organizativo endógeno de nuevo tipo.   Vendrán este año nuevo retos en la selección de nuevos mandatarios regional y locales, se tendrá en curso la construcción del Plan y Acción y Vida, así como de salvaguardia de las Culturas y Pueblos Indígenas de Nariño (Awa, Pastos, Eperara, etc.), se espera la auténtica ejecución del plan de Salvaguardia del Carnaval, se están proyectando experiencias Solidarias de Circuitos Económicos Productivos con buena alma y futuro, surgen y se consolidan nuevas iniciativas de Comunicación Social y la cooperación internacional debe apostarle a escenarios de “Acción sin Daño” mucho mas creativos y con saldos a favor del territorio.  


Y ahí están nuestras niñas y niños, los jóvenes, la voz liberadora de las mujeres; el mejor acumulado que puede tener esta bella tierra nariñense: la voz critica de sus Artistas y Artesanos, que con sus manos y obras nos indiquen que es posible un buen vivir, una sociedad digna, auténticamente democrática y basada en la espiritualidad señalada por los pueblos fundantes de nuestra nacionalidad y región, los indígenas, campesinos y afrodescedientes.   

La apuesta es por supuesto: O, más de lo mismo ahora disfrazado de variopintas alternativas que no buscan cambios en las esencias culturales, o el camino abierto de la creación, de nuestro bastión sureño de imaginación libertaria.

LUIS EDUARDO CALPA DELGADO.