La Fe Mueve Montañas *.
Vértices de colores y texturas insospechadas, caminos que tienen el sudor de las mujeres y hombres que han dejado huellas imperecederas en sus búsquedas de intercambios y comunicación, naturaleza que habla a la vez pasito y con trémulas expresiones, ríos diáfanos que serpentean entre las telúricas rocas, suelos y monumentales lugares expresivos del territorio Sindagua, Pasto, Abad que debieron ser los lugares que actualmente ocupan las personas del Decio y sus múltiples veredas que, fieles constituyentes de su fe entre tramas fractales de montañas en el municipio de Samaniego (Nariño).
Así arribamos a estos lugares mágicos1, sufridos, construidos como se labra la roca fuerte por las mujeres y hombres que han decidido construir aquí sus horizontes de buen vivir de tal forma que se reconozca la posesión que tienen sobre el territorio, además de la forma en que despliegan su cultura como suma de muchas corrientes, semejando venas y arterias brotadas de creatividad correspondiente a pueblos orgullosos y dignos, trabajadores y ensoñadores como los de sus antepasados indígenas, negros y campesinos que tienen adelante los actuales habitantes de esta zona del sur-colombiano.
Llegábamos con sorpresa: El joven campesino que con celular en mano reproduce la canción de moda en regee, la mujer campesina que escucha y aquella que ha criado muchos hijos en este lugar encantado, las niñas y niños traviesos que juguetean, los hombres que pulsan un balón para recrear con reglas singulares el voleibol, el silencio gris de las nubes que parecen a veces envolver de forma cómplice estos paisajes sempiternos.
Eran alrededor de ochenta personas muy atentas, que quieren celebrar la realización de su carta de navegación, lo han denominado plan de vida. Pero, a fuerza del enorme esfuerzo, siguen reflexionando sobre la diferencia de aquel con los planes institucionales o de desarrollo. ¿Por qué es distinto un plan de vida?
Un plan de vida se nutre de la participación cualificada de las personas que habitan un territorio, tiene un referente el cual dota de sentido los componentes y programas que finalmente concretan su realización.
El plan de vida es un buen pre-texto para fortalecer los nexos de unas comunidades para poner las cosas donde debieron estar. Esto es: que las acciones de apoyo institucional se guíen por los mandatos, prioridades y programas definidos por las comunidades y no al revés.
Plan de vida porque la comprensión y respeto de la vida va primero, porque existe un manantial de sentí-pensares dinámicos y nutrientes para beber en la cultura de los pueblos que han construido su territorio.
Plan de vida porque existe una fuerza tan grande que imanta a las comunidades y las personas, pues se parte de la consideración de lo espiritual y la trascendencia. Por ello este grupo, el segundo día, nos regaló a iniciativa de las mujeres un sentido homenaje y ritual a la tierra. Una visión telúrica que proviene del respeto por ella, en sus frutos, lugares amables , el crisol que da cabida al agua, semillas, plantas medicinales, tubérculos andinos, frutas, arbustos, árboles, flores y sus hermanos animales, que han permiten lo conocido como expresiones de vida; toda esta abundancia en medio de los recientes odios, violencias, artefactos de muerte y enfrentamientos venidos a esta tierra de ensoñación y paz a irrumpir en la armonía propia de nuestras culturas nutricias.
Claro la montaña tiene fe en la organización y ordenación del territorio, probablemente se tenga que constituir o reconstruir un resguardo, o varias reservas campesinas o quizás una área de desarrollo territorial que permita el autogobierno y el plan de vida, el fortalecimiento de la memoria y de cada expresión de organización formal e informal de los pobladores de la montaña.
Un plan de vida y un gobierno propio sobre el territorio es la mayor fe de los dirigentes, ahora se trata de apasionar al mayor conglomerado de los habitantes para que tome vida el plan de vida, en palabras de una mujer creadora y comprometida del movimiento.
Será una labor de cierta complejidad, pero las pistas están en la misma comunidad campesina e indígena, estudiar los lugares y acontecimientos que juntan a la gente, diseñar una acción que permita que el plan esté en la mente de la mayoría de personas. Tener la capacidad de negociarlo con iniciativa y autonomía en la actual coyuntura de elecciones locales y realizar acciones culturales masivas para que el plan de vida sea la fe de todos los días en el territorio de la montaña. Monterroso, afirma que de tanta fe que pusieran los hombres, algún día las montañas se movieron. Aquí, en Samaniego hay que provocar que las montañas de afectos y sentidos que contiene el plan de vida desborden su innegable presencia física, para que se pose en el corazón de todas y todos las personas que quieren, aman y proyectan este territorio en buen vivir.
*Este escrito es una pequeña reseña de reciente visita a la zona Campesina de el Decio, Municipio de Samaniego
1 Agradezco a PNUD a sus oficiales de campo Carlos Pérez, Pedro Burbano y a Francisco Riascos por su invitación y compañía en esta jornada de pensamiento y reflexión. El Decio 3 de Agosto de 2011.
AGOSTO DE 2011
