jueves, 14 de abril de 2011

Un homenaje sentido a Silvio Sánchez Fajardo.



LUGARES DONDE LA VIDA SIGA SIENDO PLENA

Silvio Sánchez Fajardo siempre tuvo en la palabra un acto pedagógico para sí y para quienes por su gentileza tuvimos la oportunidad de conocerle.

Su mente recorrió lo universal en crítica, apegado a los nobles valores como la solidaridad, autonomía, libertad, dignidad;  así como los mitos fundantes de los pueblos, talentos y potencialidades de nuestra querida región sur-colombiana.
 
Admiró la construcción desde las hermosas obras de la madera (que alguna vez salieron de los bosques), pero fue más maravillosa su factura en el buen uso de nuestro idioma.  

Hizo de la conversación, así como de la palabra escrita una fiesta en el rigor, exquisito y referencias siempre bien puestas.  A algunos molestaba su persistente amor por la lectura, por encontrar en donde va el pensamiento filosófico clásico, crítico y contemporáneo.    Era y es molesta esta opción en aquellas mentes que todavía en el Sur prefieren el pensamiento conservador,  leve y la visión ligera de la cultura y la política.  

Por  contraste, Silvio, amigo de la perspectiva compleja, de la posibilidad de romper disciplinas a partir de su condición incuestionable del buen filósofo quien supo hacerse las buenas preguntas y amar  los diálogos imperfectos que él cultivó siempre. 

Aún lo veo reverente ante cualquier biblioteca bien cuidada en sus títulos creativos, pero también admirando las maravillosas obras fractales de montañas, plantas y las obras humanas en la cultura (Como cuando le acompañamos en el Municipio de la Cruz Nariño, a su conferencia magistral: Preguntas a la Memoria).   Como siempre, todo viaje con él era una conversación borgiana de estructuras abiertas, parajes insospechados, referencias casi nunca pensadas.

Deseo resaltar la postura rigurosa en el debate, la inmensa capacidad para ir adelante en la sana controversia.   Cuanto deberíamos aprender de la coherencia en el pensentir, categoría propia que estamos posicionando aquí en su Sur emocionado,  pues siempre mostró la necesidad de superar el frío racionalismo instrumental, para reconocernos en las sensibilidades, colores, pasiones, emociones de lo humano como parte de la existencia que no es propia. 

Construye Silvio muchos legados para vivir en una sociedad a la vez más digna e incluyente, quiero resaltar sus aportes en el Plan de Cultura del País, donde inscribió con argumentos contundentes el ordenador clave de ciudadanía cultural,  así como la valoración del papel valorativo y constructor de convivencia que representaba una renovada comprensión de nuestro patrimonio vivo desde nuestras músicas, pequeñas historias, oralidad, colores, memorias extensas,  artesanías, carnavales y fiestas, etc.

Tampoco quisiera pasar por alto, su alto aprecio por la tarea compleja de fortalecer y construir una democracia sustantiva: la cual debería superar según él todas esas prácticas que le quitan esencia: el clientelismo, los autoritarismos de todo cohorte, el apoliticismo y la falta de formación en cultura política a todas y todos los ciudadanos.

Quedamos en deuda con un esfuerzo intelectual que habíamos conversado hace un buen tiempo, referido a construir un dispositivo metodológico que superara la recurrente apuesta de la planeación estratégica (cuyo uso entre nosotros resulta frecuente), en la idea de reivindicar categorías más contextualizadas con nuestras culturas del trópico, alrededor por ejemplo de los lugares de reconocimiento, los sueños colectivos, las utopías posibles y mundos mucho más multidimensionales en la aproximación a nuestra realidad.

Los hombres buenos dejan huellas y caminos trazados, donde queda siempre la posibilidad de completar su obra.  Gratitud y memoria al maestro Silvio  Sánchez Fajardo.

LUIS EDUARDO CALPA D.
Abril 11 de 2011
Hoy publicamos un comentario a una de la Mindalas que Luis (lucho) Calpa ha compartido en este escenario.
Un encuadre crítico: la tensión tradición-modernidad
La tensión interminable entre tradición y modernidad es el resultado de una serie de "accidentes" provenientes de lo que Foucault llama relaciones de poder-saber[1] que direccionan las metas del llamado "desarrollo económico", modelo que ha impregnado culturas, historias y sujetos, y que en la actualidad se ve en crisis y busca a toda costa un “retorno” por la tradición, por lo alternativo, por lo milenario. Estos dispositivos que regulan y educan las subjetividades hacen que los imperativos de "ser", "lograr" y "producir" se fusionen profundamente en la historia de los pueblos para ser disciplinados en un cuerpo político con mandatos obscenos provenientes del poder-saber.
Mi perspectiva: encontrar las tensiones y mecanismos de poder que configuran las formas de dominación y regulación social impuestas en los pueblos y sus efectos a nivel económico, político y cultural. Con ello, es posible encontrar los mecanismos que anudan al sujeto, su entorno y su forma de vida; condición que refleja cómo la apuesta de la modernidad deviene en crisis que pueden observarse en el impacto ambiental y social de nuestra época.
Síntomas de la modernidad que han tomado diferentes formas a lo largo de su historia, hasta llegar a nuestro tiempo, la llamada modernidad líquida[2], caracterizada por la fluidez de los lazos sociales y las libertades otorgadas al sujeto, las cuales reflejan un reverso obsceno y paradójico que ponen en la escena nacional e internacional: miedo, inseguridad, fragilidad, vulnerabilidad, inestabilidad, exclusión, migración, pobreza, hambre, cambio climático, entre muchas más.
Así, las promesas de la modernidad y sus modelos de desarrollos van desde el pesado fordismo, con sus grandes maquinarias  para producción de vehículos, hasta la “liquidez” del modelo globalizado, caracterizado por la producción optima y la división de tareas; matizado por las recurrentes crisis provenientes de la globalización, la economía financiera y los ciclos del sistema capitalista. Adicional a ello, están los nocivos intentos por crecer económicamente sin importar la violencia sistémica[3] producida por los costos ambientales y sociales que devienen de la expansión económica y que ya hacen parte de nuestra cotidianidad. Excedentes cuyos costes hacen que se profundice la brecha social que sean las elites y las empresas multinacionales quienes ganan y acumulan poder económico político y militar; mientras los explotados (campesinos, obreros, comunidades indígenas y afro), son convertidos en otro “insumo” para esa maquinaria llamada desarrollo, pero que de no ser útiles al engranaje son expulsados como un simple desecho más fruto del proceso productivo.
Pretender rescatar la pureza de la técnica ancestral se hace un ideal y un sueño que no puede desconocer los aportes técnicos de la modernidad, ni las herramientas y mecanismos que mejoran las condiciones de producción, y menos aún esconder los cambios en los mercados actuales y en las demandas de productos. Aunque tampoco puede perderse en el dominio de la técnica, a mi modo de ver, allí radica la importancia de lo ancestral: convertirse en carta de navegación de los pueblos, con bases solidas de un proyecto cultural e ideológico cuya base es la tradición-cosmovisión, insumo cargado de sabiduría que orienta y regula un proyecto hegemónico en y para el territorio.
La lucha por la memoria histórica de los pueblos, su cultura, su tradición como ejercicio purificador que desconoce el sincretismo cultural y político contemporáneo, se vuelve un acto profano, capaz de engañar nuestros ojos incautos a la luz de un idealismo mesiánico; es negar los aportes que trajo consigo la modernidad, aportes importantes e indispensables para el bienestar social, cuyos costos ideológicos son demasiado altos, ya que iríamos a un totalitarismo ciego de una nueva exclusión moral entre lo bueno y lo malo.
Por ello, la recuperación y fortalecimiento de los modelos productivos tradicionales y de la cultura en general, significa apostar por una fuente de renovación frente a la crisis de la nueva modernidad; iniciativa que siempre deber reconocerse como inconclusa y limitada como cualquier otro intento por subordinar la naturaleza, que debe surgir desde los espacios locales inspirada en la cultura y sus raíces, permitiendo la competencia de proyectos hegemónicos que desde múltiples perspectivas enriquezca y acepte como dignas de reconocimiento las distintas fuerzas de los actores del campo político.
Por: Oscar Fernando Garzón


[1] Relaciones que producen un objeto conocimiento y disciplinas que responden a lógicas de poder permitiendo acciones políticas sobre los sujetos. Michel Foucault, Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión 1976, México, Siglo XXI, 2009
[2] Véase Zygmunt Bauman, Modernidad Líquida, Argentina, FCE, 2005.
[3] Carácter que puede leerse desde los primeros escritos de Marx, véase Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844, México, Grijalbo, 1968; y planteados por Žižek así “esta violencia ya no es atribuible a los individuos concretos y a sus `malvadas´ intenciones, sino que es puramente `objetiva´, sistémica, anónima”, véase Slavoj Žižek, Sobre la Violencia: Seis reflexiones marginales, Argentina, Paidós, 2009

miércoles, 6 de abril de 2011

MINDALA DE LA SONRISA
A  mi amigo Francisco

Momentos compartidos donde es posible el compartir.  Abrazos perdidos, posibilidades de sueños que enaltecen nuestro ser.

Amigos que entrecruzan fronteras y enaltecen su compartir, sus sueños y lugares fantásticos.
Sonrisas cálidas que circulan a torrentes.   Confianzas donde el lugar de la imaginación ocupa cuerpos, seres e incluso los multiplica.

Sonrisas donde el cuerpo se estremece: circula, brinda calor, deposita  imaginación y agranda las almas.

Sueños que parecen nubes que ocupan miles de lugares, se desliza con el sudor de cuerpos férreos.

Sueños que parecen flores por la alegría que arropan, se deslizan entre el gusto y el color.
Alegría cristalina que brota dentro de nosotros mismos y se derrama en un microcosmos desde adentro del todo que somos.

Alegría donde la palabra toma sentido y recorre abruptos temores, miedos, sensaciones indescriptibles, pulsiones, placeres.

Amigo que sonríe y comparte lugares, nubes, sueños, cuerpos, torrentes de emociones.
Momentos para reír contando mundos donde la ilusión se vuelve sueños posibles.

LUIS EDUARDO CALPA
Marzo de 2011.
Mindala del Encuentro

Vacíos cuando te ausentas.   Deseos cuando estás en el borde de mi vida.   Ahora podemos contarnos historias inéditas y en todas ellas aparece el afecto.  Como protagonista de las condiciones de  posibilidad que nos propone la vida.

Lugares no ocupados donde el deseo se extiende en todos los poros de nuestras pieles.   Historias que siempre tienen lugar en el corazón de los hombres.      Protagonistas de los aconteceres, habitares y sentires donde la vida adquiere color, saber y se vuelve caos.
 
Vida que se ocupa de las esencias, los afectos que tenemos todos.  Vida que se pone en el corazón para encontrar sentidos, pieles y emociones indescriptibles.   
Bordes y fronteras en nuestros seres recónditos.    Todos ellos atravesados por el amor.     Fuerza telúrica que tiene la bondad de ocupar cualquier lugar inclusive aquellos no conocidos.

Produce tormentas en nuestras vidas, sigue siendo lugar de encuentros, de nuestros mejores deseos.

Vida, bordes, fronteras, corazones vueltos piel,  sitios maravillosos, lágrimas derramadas,   sonrisas transparentes,  fuerzas históricas y telúricas de los mejores tejidos humanos: los del afecto y el amor. 

 LUIS EDUARDO CALPA
Abril de 2011