Presento un documento que nos lleva reflexionar
frente a la pertinencia del conocimiento "científico" en el momento actual
del modelo de acumulación. Se ha violentado, se desconoce y deslegitima las
particularidades de lo local, frente al dominio mercantilizado de un
conocimiento único. Aunque el debate entre ciencia propia y colonialismo
intelectual a avanzado significativamente, la discusión a nivel filosófico aun
está latente: las epistemologías criticas, las teorías feministas (en especial
la teoría feminista de corte marxista), el conocimiento situado, entre otras se
han convertido en caballos de batalla para irrumpir en la estructura que cotidianamente
la ciencia y la investigación reproduce.
El texto de Luis Calpa provoca reflexión y análisis
en tres niveles: uno, en base a la discusión epistemológica,
develando de forma sucinta pero profunda elementos que subvierten el orden
hegemónico de la ciencias; dos, aborda la construcción de conocimiento
desde la sistematización de la experiencia investigativa que Luis ha trasegado
y tercero avanza en identificar pilares de un nuevo proyecto de vida,
principios del buen vivir. En esta ausencia de Epistemologías alternas es bueno
revisar este texto, que valga afirmar, también nos orienta metodológicamente para entender y transformar la realidad.
MUNDOS POSIBLES SU MATERIALIZACION EN LA
PERSPECTIVA DE LAS COSMOVISIONES ANDINAS: Caso del Pueblo de los Pastos
Luis Eduardo
Calpa.
Pensador nariñense
1. Exergo
En las
ciencias de la discusión aparece un
interesante debate referido a las bases de la epistemología que pudiera
acompañar las percepciones o cosmovisiones de pueblos ancestrales. Las
resistencias de un pensamiento plagado de bases euro-centristas plantean la
imposibilidad de una base ordenada y sistémica para dichos saberes. Todo ello
como resultante de una creencia generalizada en Occidente, la cual atribuye
cierta objetividad al conocimiento producido por el método científico. E incluso una separación sujeto-objeto que
para efectos tanto de la producción del conocimiento, como para la aproximación
a la realidad sería la base de todo el soporte de lo que se conoce como el
sistema científico.
Otras
consideraciones se encuentran en el contacto con todo un magma de las
Cosmovisiones de los pueblos originarios.
Sus huellas, resultantes y las cuales toca mirar en fragmentos y
rastros a partir de la oralidad en la mayoría de los casos; o a partir del
contacto con su saber cómo saben, de
los métodos etnográficos evidencian una apuesta de mayor profundidad que aún
está incompleta de parte de los cientistas sociales e incluso de los mismos
pensadores de los propios pueblos.
Hay
por tanto un trecho amplio cuyo recurrido, será depurar las bases cosmológicas
y cosmogónicas de sus saberes. Y de manera especial, la necesidad de una
investigación participante que haga evidente las rupturas paradigmáticas, y tal
vez más importante que ello la confianza para que los mismos pueblos pongan en
evidencia sus apuestas por la construcción de varios mundos posible; categoría fundamental que aunque creada por
occidente, plantea una labor reconstructiva y constructivista de sus apuestas
para enfrentar las aporías o tensiones que la modernidad no ha podido
resolver.
Este
escrito quiere avanzar en el inicio de esta reflexión, pero no quiere
concluirlo y va a plantear dos campos de trabajo. Uno referido a la precisión de la categoría
central de mundos posibles. Apoyado en reflexiones que se han producido por investigadores
de la trayectoria de Arturo Escobar, Orlando Fals Borda y el amigo nariñense
Silvio Sánchez Fajardo. Y en una segunda señalar; a partir del trabajo de
acompañamiento que he realizado en el pueblo de los Pastos; cuales pueden ser
las pistas para aportar a dicha discusión y los retos del porvenir en su
trabajo desde la Escuela de Derecho Propio y otras dinámicas que ella ha
desatado.
2. ¿Mundos Posibles y la filosofía crítica hacia
dónde apuntan?
En los desarrollos del saber y epistemologías
de occidente han incursionado recientes teorías que alimentan, y posibilitan un
debate en la dirección de nuestro interés. Quiero en primer lugar acoger
planteamiento del Biólogo Humberto Maturana y del francés Edgar Morín. El
primero se hizo la pregunta por la particularidad de los sistemas vivientes. Y
desde ahí planteo lo que denomina autopoeísis
como atributo esencial de dichos seres. En la base de la poesis (que quiere
decir creación) está la permanente
auto-creación y relación estrecha de los seres vivos con un entorno (nicho) que
los acoge, con los cuales entablan interacciones, de los cuales toman su carga
energética para el desempeño de sus funciones en un ciclo también determinado.
Morín en cambio nos conduce por una apasionante tarea al redescubrir que
nuestra aproximación a la realidad; especialmente por la ruta que nos señaló la
ciencia clásica de Occidente estaba atada una paradoja irresoluble: referida a la reducción, al mecanicismo y
una suerte de determinismo; que impidió observar fenómenos que resultan
fundamentales tales como la organización,
la autonomía de seres y máquinas, la
teoría de sistemas e información, etc. Con Morín occidente descubre la apuesta
por una mirada compleja de todo lo existente; empieza a reconocer la conexidad
entre los seres físicos, biológicos y sociales. Redescubre la sinergia, la
entropía de impensables fenómenos naturales y culturales. Empieza a establecer
nexos disciplinarios donde la especialización y fragmentación disciplinar del
conocimiento nos conduce a un saber de estancos, aislamiento de los objetos de
sus entornos sociales y culturales, en suma a una hiper-especialización
ciega.
Arturo
Escobar desde la antropología nos va a llevar de la mano por la necesidad de
una apasionante ruta: la colonialidad de los saberes. Su afortunado trabajo con
comunidades negras del pacifico y las cultura indígenas le conducen a
establecer que ellas poseen sistemas, diría legítimas, de aproximación y
comprensión de sus realidades. Desde interacciones en-activas los pueblos negros e indios han podido disponer,
clasificar y construir mundos donde la relación con la naturaleza obedece a
patrones propios, que probablemente rompen con el paradigma dominante en
occidente.
De
manera afortunada el maestro Orlando Fals Borda con toda una vida de testimonio
en la reivindicación de los aportes de los sujetos denominados subalternos en
la reconstrucción de la historia, y en
la producción del pensar; sentipensar diría al final de su vida; nos
invitará a lo que él denominó la nivelación de paradigmas. Asunto de esencial importancia, que concibió
como la puesta en igualdad de condiciones del saber cultural de las
comunidades; con el saber producido en forma sistemática por la ciencia
(especialmente por Occidente). Y esta afirmación la fundamentó en la naturaleza
compleja, fractal de nuestra realidad social y cultural.
El
amigo y Filosofo Silvio Sánchez Fajardo[1]
nos condujo por un debate apasionante; el todavía atado a la Filosofía con
influencia de varias escuelas como Ricceur, Castoriadis, Levinas y su propia
cosecha; nos fue llevando a descubrir
como en el discurso actual y contemporáneo, se nos invita a participar en
mundos que ya están definidos. Y su definición obedece a que los lenguajes,
afirma el están conquistados por las lógicas autoritarias, del mercado o de la
brumosa confusión de los medios masivos. Entonces, nos invita a una labor
crítica en donde transformemos nuestro curso o travesía de mundos heterónomos a
mundos posibles participados. Mundos
en los cuales nos hagamos a las riendas de la conducción y construcción de la
sociedad imaginada, de la utopía posible.
Claro
todo esto nos permite identificar que en occidente una separación “Entre las
ciencias y la Filosofía es el resultado de una clasificación artificial, y esta separación de reflexión-acción limita la comprensión de lo que hacemos
como seres humanos”. Es en mundo de la vida en el que además, una pretendida
búsqueda de verdades absolutas nos ha impedido ver la complejidad, además de
reconocer la fragilidad de nuestros sistemas de pensamiento, e incluso de
nuestra existencia frente a relaciones mayores. Es un mundo de la vida, en el
cual la aproximación a la realidad está cobijada por la idea de separar,
clasificar, especializar, tomar control sobre la naturaleza, la sociedad y la
cultura. Es un mundo que no convoca a mirar las interacciones, las relaciones y
dependencias entre los fenómenos.
Estas
miradas que pujan contra los positivismos conceptuales y filosóficos, al fin de cuentas, nos invitan a recuperar la capacidad de
individuos y seres humanos de apostar por sociedades donde la autonomía sea un proyecto posible. Y
esa comprensión tan próxima a los retos que brotan de las profundas crisis que
hemos derivado de la razón instrumental
tanto en ciencia como en técnica; nos
deben permitir una aproximación a la realidad donde los mundos posibles no sean añoranzas, o atributos como la esperanza de
Jorge Luis Borges, o como horizontes que
están en curso de alcanzarse. En
contraste, los mundos posibles son condiciones
creadas en forma participante
(No participativa como se ha vuelto común decir en forma cooptada) por personas
y colectivos de mundos en buen vivir,
aquí y ahora, en una pelea anti sistémica contra las lógicas dominantes del
mercado o el estado.
3.
El enfoque
del Buen Vivir referente esencial de nuevos mundos posibles en la praxis del
Pueblo de los Pastos.
Es un referente
fundamental que tiene bases en una forma de vivir de las
comunidades indígenas en convivencia
colectiva diferente a lo
occidental, es una forma práctica basada en principios de respeto, humildad,
solidaridad, compartir, el dar y recibir los cuales son tradicionales para
entendernos dentro del territorio, esto nos conlleva a que desarrollemos
acciones fraternales y solidarias en el lugar donde nos encontremos, la cual
nos fortalece tanto individual como colectivamente, desarrollando actividades
significativas para tener una vida digna en lo físico, espiritual,
creativa, armónica y equilibrante en
relación hombre- naturaleza y cosmos.[2]
Vivir colectivamente
en el territorio: Nuestra vida
siempre ha tenido sentido de
pertenencia como la máxima expresión de
solidaridad en las mingas de pensamiento y trabajo las cuales fortalecen nuestra
cultura, y la entendemos como
reconocimiento de bienes que infinitamente podemos compartir, la
construcción siempre inacabada del pensar, sentir y actuar para colocarnos en el
lugar del otro, y comprender así el poder
ejercer otro derecho más allá de la justicia.
La Espiritualidad: es parte
esencial de nuestra vida, y su conjunto
de energías que están representadas para las comunidades indígenas en los tres
mundos mundo de arriba, mundo del medio y mundo de abajo cosmos podemos afectar
todas las partes de un todo, a su vez que desde esa dimensión macro nos afecta
a cada uno de nosotros. Reivindicando la armonía y las desarmonías resultado de
nuestras interacciones humanas. Entendiendo que existe una tendencia a la compensación
de todas las acciones de tal forma que
opere un balance entre las energías positivas y negativas propias de la manera
de emocionar de las personas.
El
fluir de relaciones humanas debe
procurar estados de bien-estar más allá de las satisfacciones pasajeras que
resultan de una vida centrada en el progreso material del mercado y el consumo
del actual sistema mundo. Reconociendo que la economía es una construcción de
lo humano y el trabajo condición para
trasformar bienes y servicios; estamos todavía frente a una tensión
determinante y estructural, que debemos superar. Condiciones, nuevos imaginarios y una frontal
búsqueda de alternativas a la actual seudo-racionalidad de la economía y del
mercado implican prácticas como la recuperación de instituciones como la
payacua, el trueque, una asociatividad fuerte, así como experiencias
consolidadas de financiación, comercialización y transformación de productos
con sellos locales, orientados hacia mercados justos, verdes y solidarios.
Vida Frugal: Así como
se requiere una alimentación sana es necesario impulsar estilos de vida
alternativos que eviten excesos, planteen economías en el uso de las energías y
cambien los referentes de la vida centrada en la competencia definida por la
publicidad y el mercado.
Nuevos
referentes de vida donde la holgura, la sensatez, la economía y ahorro de los
bienes que nos provee la naturaleza, y por supuesto los sentidos de armonía
sean rectores del conjunto de nuestras acciones humanas.
Vida Creativa: Desde el
despliegue de la imaginación replanteando la capacidad de las estéticas y
manifestaciones artísticas en la formación y transformación de lo humano y su
permanente enriquecimiento en la ruta del uso, goce y disfrute de nuevos
lenguajes, sensibilidades y posibilidades del arte y la estética. Incrementar el tiempo y energías que
individual y colectivamente dedicamos a la vida y apreciación del mundo
estético y de los bienes patrimoniales;
comprendiendo su directa relación con los cambios en las formas de <<buen vivir>> necesarios
para una nueva sociedad por sus repercusiones, en la formación y educación de
las generaciones, en la consolidación de la sociabilidad y convivencia humana,
e incluso en la salud integral del conjunto de las colectividades.
Vida
en Cosmocracia: Construyendo direcciones colectivas, reivindicar la
construcción participante de todo orden
social, de todas las definiciones, compartir
el poder con la mujer, rotando direcciones representativas, alternando el
ejercicio territorial de la representación, institucionalizando el dialogo
productivo, impulsando el trabajo en equipo, resolviendo por consenso las
tensiones y conflictos intercomunitarios, familiares e intersubjetivos; en suma
ejerciendo la justicia propia y los principios del “mandar obedeciendo”.
4. La Opción del Vivir en los Lugares de
Reconocimiento y el cruce de dimensiones.
Territorialidad,
Familia y Cultura
Dado que no habitamos estricta y
exclusivamente el mundo en las condiciones físicas, tenemos siempre presente el
sentido que tiene el territorio desde
nuestra Cosmovisión. Su naturaleza
espiritual, su condición de fuerza motriz de buena parte de la condición
socio-histórica[3],
la comprensión del territorio con los atributos de un ser viviente y a la vez afectivo, nos implica revisar en la vida
cotidiana, como se está presentando el grueso de interconexiones con realidades
como la familia. Una vida en familia que
debe aspirar a los grados congruentes y definidos de <<bien vivir>>
que reemplazan la idea occidental de necesidades básicas insatisfechas. Entonces vamos a partir de este esfuerzo
que implica construir los lugares de
reconocimiento que reemplacen los famosos indicadores, de esta propuesta
alterna de convivencia humana. Y ellos, tendrán como centro no sobrecargar al
ecosistema, ni al territorio en concreto, hasta que de verdad restablezcamos
los equilibrios y sobrecargas a los cuales los hemos sometido. Además de incorporar condiciones de
restablecimiento del tejido y de la institución familiar como resultado de la
recuperación de un trabajo permanente en orbitas de equilibrio sico-social, de
la vida emocional y afectiva.
Educación,
Chagra y Salud.
Si la Chagra la comprendemos como lugar de
confluencia de los mundos biótico, social y cultural se constituye en buen
ordenador de toda la acción colectiva, especialmente en los ámbitos educativos
y de salud integral. Una renovada vitalización de los sistemas productivos con
enfoque de integralidad, impactan de manera segura en la acción educativa de
las nuevas generaciones, e inicia cambios que impidan dependencias externas en
el bienestar y salud de las comunidades y personas.
Cultura,
Educación y Trabajo.
Una formación para la vida y el trabajo
deberá ser parte de la profunda revisión que está impulsándose en las
propuestas de educación pertinente. Vida
y trabajo que están atados al nuevo paradigma de<<buen vivir>> del
cual estamos hablando. Entonces tendrá
que reivindicarse una formación crítica, para el despliegue de habilidades de
pensamiento, congruente con la vocación del territorio y de las potencialidades
de los sujetos, así como de las dinámicas integrales de desarrollo que en forma
colectiva se concierten.
[1] Filósofo y Abogado. Rector
de la Universidad de Nariño recientemente fallecido y quién guió, junto con del
Dr. Orlando Fals Borda, toda mi experiencia de especial cariño y afecto
por las culturas y saberes sentipensantes del SUR.
[2] Las referencias y construcciones aún no terminadas de esta aparte
del ensayo son resultado de una reflexión de la Escuela de Derecho Propio en
varias sesiones del Año Pasado. Esa
reflexión aún estará en curso en los próximos pasos o iniciativas del programa
formativo. A los estudiantes todo su
mérito.
[3] Condición Telúrica según el Antropólogo Jesús Flórez López.