jueves, 20 de enero de 2011


BALANCE A PUERTAS DEL FINAL DEL GOBIERNO Y LA ALCALDIA DE PASTO

“Debido a las necesidades y potencialidades que se presentan en su territorio, nos vemos en la obligación de ordenar nuestras vidas y por ende nuestro entorno geográfico, organizándonos nacional, regional, departamental, municipal, por comunas, corregimientos, barrios, veredas y sectores”. [1]

Efectuar un balance reflexivo del gobierno en el Segundo Mandato de Gobierno local de Eduardo Alvarado Santander, puede ser un poco apresurado.   La región y la principal ciudad de aquella pasan por momentos turbulentos; la crisis de las captadoras de dinero, la vigencia de un Plan de Desarrollo cuyo eje se desplazó de iconos culturales, a uno de los atributos centrales de la vida urbana; la extrema debilidad de los circuitos y sistemas económicos, una pausa inestable de la cultura de participación que ha caracterizado la ciudad, y todo esto en medio de la mayor carencia:  un proyecto político de ciudad y región que se ha empezado a constituir, pero que aún carece de la legitimidad y representatividad suficiente para movilizar en forma incluyente todas las energías de la sociedad en su conjunto.

La mayor virtud es indudablemente, la posibilidad de convocar las voluntades de los sujetos sociales alrededor de la pregunta: ¿Qué tipo de ciudad desean los pastusos y pastusas? La movilidad y su plan no es un asunto de definiciones tecnocraticas; así existan elementos que deban tocar con dicho campo, es un asunto de consensos y de la imaginación para definir de una vez por todas, el advenimiento a una sociedad contemporánea que vea en la ciudad un “Sistema abierto”, con sus flujos e interrelaciones, los derechos al disfrute públicos de sus servicios y lugares para lo publico, una cultura ambiental y ciudadana renovada y una propuesta cualificada de participación e inclusión social. 

Los nudos y tensiones vuelven por la gestión y concepto del papel de la ciudadanía en las definiciones de los asuntos colectivos.  No cuenta el gobierno actual, en su equipo de gobierno, con el impulso de su primer gobierno al inicio del siglo. No existe claridad sobre los supuestos previos para alimentar la participación y la cultura que dejaron experiencias como el presupuesto y la planificación participante y la reciente construcción de Planes de vida por Comunas y Corregimientos. Pareciera el gobierno municipal apegado a una inercia formal; no ha llevado a cabo las recomendaciones que varias miradas le habían señalado sobre la cualificación de los procesos de participación, referidos a varios ítems como: un banco municipal de proyectos, la cualificación y enriquecimiento del ejercicio prospectivo sobre la ciudad pronta a arribar a sus 500 años de fundación hispánica, la formación de los talentos humanos, un sistema de comunicación publica en doble vía, la valoración de la cultura técnica de su Carnaval como instrumento que pueda agenciar imaginarios a favor de la vida material y simbólica de la sociedad pastusa.

Entonces el gobierno se encuentra en protagonismos hirsutos de cada dependencia, sin articulaciones con el Gobierno Departamental y menos pensando instrumentos de un modelo de gobernanza, que ya prefiguraba aprendizajes y enseñanzas propios de la particularidad del ser sureño y de vocación democrática con su rebeldía pacífica. Se ha abandonado la consolidación de empresas ciudadanas y mixtas que consoliden los sentidos de pertenencia y mantengan la eficacia y eficiencia en la prestación de los servicios públicos, la Agencia de Desarrollo Local está sumida en tareas de sobrevivencia sin jugar el papel fundamental por la cual fue constituida, y los macro-proyectos (Movilidad, Centro Lúdico, Conectividad Regional) dependen de una suerte de transacciones con el Gobierno del Virreinato de Santa Fe de Bogota, frente al cual se habían dado pasos importantes para una interlocución más asertiva, autónoma y digna. 

Hay sin embargo lugar a la esperanza: La dirigencia comunitaria puede construir y elevar su capacidad de actuar en nuevas redes.   La Universidad de Nariño con su ejercicio “Universidad Región”, puede señalar rutas para aportar a la construcción de un renovado capital social; aún la misma crisis de las captadoras de dinero dejan un campo por resolver, Nariño y Pasto tienen experiencias de Economía Solidaria que vueltas proyectos colectivos y serios de sostenibilidad, pueden evitar un desplome grave de la situación social, y algunas dependencias tienen el reto de construir planes sectoriales, que si se los rodea con mayor participación social, gremial e institucional pueden poner mojones alternativos frente a la crisis.  Nos referimos a iniciativas como la formulación participativa del Plan Municipal Decenal de Cultura y Gestión Ambiental.   

Es en estas especiales orbitas, de la cultura técnica y de la habilidad propia del “ethos nariñense” y el valor de su diversidad biológica, así como la atención a la soberanía y seguridad alimentaria es donde se va a jugar la suerte de la construcción social del porvenir de la ciudad y la Región Sur- Colombiana.  Aprovechemos además para volver sobre el proyecto colectivo que posibilite en palabras de estudiantes del diplomado de Gestión Ambiental Urbana, desatar energías para construir una ciudad que sea: “El lugar y espacio en el que convivimos en grupo las personas de diversas costumbres y raíces, dentro de la cual podamos desarrollarnos como seres sociables en diferentes actividades encaminadas al crecimiento de lo público y el bien común”[2]

Entonces las generaciones de hoy y del porvenir se volcarán a construir la Ciudad con mirada de mujer y sin exclusión de sus niños y niñas y jóvenes con sus renovadoras sensibilidades del devenir urbano.  Será una ciudad-región con lenguajes en multiverso que debería incorporar la propuesta de  derecho a la arquitectura para todos y todas.  Entonces ya no será una urbe de hitos físicos y de monumentos fríos, sino de calidez para los sueños e imaginación de todos y todas.   Recorrerán las manifestaciones de alegría juvenil y se hará sentir la habilitación de las mujeres que lideran y son palabra de la sociedad.   Entonces las iniciativas de las personas y colectivos,  habitarán y tendremos ciudades donde el vivir juntos, tiene sentido porque la alegría no se detiene en las fugaces expresiones del arte efímero, sino que de conjunto como lo pide  Joice en Ulises celebra la fiesta durante todo el año, en formas que productiva y simbólicamente le son representativas y capaces de movilizar el conjunto de energías urbanitas.   La palabra adquiere don de habla individual y colectiva y celebra un acontecimiento de ciudades humanas, participantes y estéticas que reivindican por encima de todo la vida digna, buena y bella para todos y todas. 

Es el llamado a la sensibilidad y a “la expresión del amor por Pasto, a sus valores, talentos y  costumbres como reflejo de la identidad de la región y el territorio”; con el cuidado que implica volver a preguntarse por el pasado y la memoria.   Teniendo la previsión de  efectuar las preguntas a la memoria.   Por ello, no perdiendo la actitud crítica y reflexiva que debemos observar en las construcciones del bien vivir urbano individual y colectivo.


LUIS EDUARDO CALPA
Región  Sur-Colombiana.


[1] Palabras recogidas en el Marco del Diplomado de “Gestión y Control del Ambiente Urbano” actualmente impulsado por EMPAS PASTO, LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO VIRTUAL Y LA CONTRALORIA MUNICIPAL DE PASTO.   Varias de estas ideas resultan de la reflexión producida en este espacio.  Por ello a los cien participantes mi agradecimiento. 
[2] Aporte del ejercicio en Mindala aportado por una Mujer Estudiante del Diplomado.  Puede notarse la importancia del sentido de lo público en dicho aporte, dejando una huella fundamental en la comprensión del fenómeno urbano.

martes, 18 de enero de 2011

A PROPOSITO DE LOS CARNAVALES 2011


Una región pensada y capaz de Irrumpir en nuevas formas de trabajo Colectivo.

El agotamiento de los proyectos tradicionales nunca es un hecho que pudiera decirse fechable en forma definitiva, para la emergencia de los nuevos términos de relación social.    Se debe reivindicar, entre nosotros los y las nariñenses, cada vez más la capacidad de inventar nuestra sociedad en forma creativa y radical.  El porvenir es tan definitivo, para todos en la medida que cada vez los horizontes colectivos se nos tornan más exigentes.  

El territorio soñado por Arturo y pintado por las miles de almas de nuestros gustos estéticos y artísticos; enfrenta a mi juicio, un dilema mayor.   ¿Cómo superar tanto inmediatismo en la gestión? Baste ver no más nuestro Carnaval de negros y blancos, “Patrimonio de la Humanidad” observando con tristeza la incapacidad para gestionarlo con criterio patrimonial, no con dadivas insignificantes sino con auténticos esfuerzos y recursos de soporte para dignificar a sus gestores y proteger sus esencias de juego y participación.   En tanto simples ferias como las de muchas partes del País (Veamos solo el ejemplo Manizales) moviliza con emprendimiento, más de siete mil millones de pesos, en torno a una programación que languidece como un Kitsch o bricolaje de acciones culturales, con bajísima raíz patrimonial, aquí todavía estamos prestando tres pesos para la acreditación de nuestros artistas.  

Esta realidad que describimos, no es ajena a la mirada que tenemos de nuestras relaciones con el Centro del País y con la gestión de toda suerte de asuntos regionales en la política, social, cultural y ambiental.   Y no es una cuestión como decía el cantante Facundo Cabral de Gerenteces, sino de la ausencia de un gran proyecto político y  de Cultura Organizativa a todo Nivel.   Que permita conducir a buen arribo los sueños colectivos en la dimensión ética de la política,  deporte, cultura y la gestión ambiental, solo por definir unos campos en los cuales los nariñenses nos merecemos mejores porvenires.  

Es por tanto necesario un proyecto colectivo que ponga cuidado a las formas que asumimos para construir nuestros sueños, volver sinérgicas las energías no importa la diversidad de puntos de vista, así como la potenciación de la inmensa riqueza de dones, memorias, historias, capitales simbólicos, patrimonios naturales y éticos de los cuales disponemos.

Hay sin embargo lugar a rutas de esperanza, alimentarlas con un énfasis en la cualificación de los talentos humanos, experiencias de fortalecimiento organizativo endógeno de nuevo tipo.   Vendrán este año nuevo retos en la selección de nuevos mandatarios regional y locales, se tendrá en curso la construcción del Plan y Acción y Vida, así como de salvaguardia de las Culturas y Pueblos Indígenas de Nariño (Awa, Pastos, Eperara, etc.), se espera la auténtica ejecución del plan de Salvaguardia del Carnaval, se están proyectando experiencias Solidarias de Circuitos Económicos Productivos con buena alma y futuro, surgen y se consolidan nuevas iniciativas de Comunicación Social y la cooperación internacional debe apostarle a escenarios de “Acción sin Daño” mucho mas creativos y con saldos a favor del territorio.  


Y ahí están nuestras niñas y niños, los jóvenes, la voz liberadora de las mujeres; el mejor acumulado que puede tener esta bella tierra nariñense: la voz critica de sus Artistas y Artesanos, que con sus manos y obras nos indiquen que es posible un buen vivir, una sociedad digna, auténticamente democrática y basada en la espiritualidad señalada por los pueblos fundantes de nuestra nacionalidad y región, los indígenas, campesinos y afrodescedientes.   

La apuesta es por supuesto: O, más de lo mismo ahora disfrazado de variopintas alternativas que no buscan cambios en las esencias culturales, o el camino abierto de la creación, de nuestro bastión sureño de imaginación libertaria.

LUIS EDUARDO CALPA DELGADO.
MINDALA EN SEPTIEMBRE.
Nuestras montañas sugieren espíritus portadores de inmensos magmas de color, amparan arboles, tienen la inmensa posibilidad de abrigar poblaciones y civilizaciones. Somos un pueblo cuyas montañas recogen el multicolor trópico; contiene las almas que sufren, aman, trabajan, crean y desdoblan sus psiquis singulares. Somos un pueblo en clausura creativa el cual habita entre montañas. Difícilmente pudiéramos explicar nuestras particulares formas de relacionarnos con el “otro y lo otro” a no ser por el conocimiento precario de estos andes multiformes que nos determinan.

Nuestras montañas dejan correr por sus filos amalgamas gigantescas de creatividad; expresas en pinceladas, letras vivas, poemas, fiestas colectivas, obras de cultura fina y universos múltiples de formas acogedoras de vidas posibles. A su vez aquellas son las mejores cómplices de la interioridad que es nuestra característica. Sumidos en emociones turbulentas, no somos con frecuencia capaces de poner en común los asuntos que nos separan, nos dejamos caer en profundas tensiones, pugnas que pueden alejarnos de búsquedas y horizontes colectivos para el porvenir común solidario.

Nuestras montañas son un buen nicho para la clausura. Todos en la psiquis interior estamos abocados a estadios que tienen el sello y topología de lo íntimo; de los lugares privilegiados para que pugnen emociones, afectos propios de las formas de amar y relacionarnos de los sureños andinos.

Nuestra lucha interior se asemeja a mil batallas o tormentosos fenómenos caóticos de nuestra naturaleza.

Nuestras montañas son a la vez filos, amalgamas, caos, espíritus y nichos de clausura o de autonomía. Sus variopintos colores y sombras nos embriagan en forma cotidiana, sin percibirlo. Vamos siendo como seres que emergen del bosque y que al ir tras el encuentro de estas hermosas acompañantes, de pliegues asombrosos y eros, de tierra que respira, son fuego cósmico y estampas que escupe imaginación radical. Somos seres andinos de montaña.
 
Somos a la vez, capaces de amar lo creativo de manera intensa y estamos dotados de almas buenas en batallas por las utopías.

Montañas del Sur Colombiano, 18 de septiembre de 2010.

miércoles, 12 de enero de 2011

MINDALA DE LA SOLIDARIDAD
El trabajo que gasta nuestro cuerpo, la llegada de un abrigo a
tiempo. Siguen las manos tocadas entre desconocidos, son igual
abrazos inspirando una esperanza donde no existía sino olvido.

Son los restos que nos quedan de lo humano. Condensando
amor y entrega; nuestro abrigo dado sin miramientos, la ayuda
que resulta de manos generosas, conversando en un abrazo que rompe diferencias.

Cumbre de lo humano: Miradas inspirando confianzas, soldando esperanzas.

Cumbre de las posibilidad desde los otros: Trabajo en minga, voces de aliento amigable, manos de confianza vivida, cuerpos enamorados de alientos colectivos de vida, miradas serenas en tiempos difíciles.

Cumbre del amor humano: Nuestra llegada a tiempo, los gestos hechos historia con otras y otros cuerpos que abrazan la palabra, el amor realizado, cumbre del gesto solidario. ¡Ahora y siempre¡

DICIEMBRE DE 2010
LUIS EDUARDO CALPA D.

MINDALA DEL AGUA.

Ser auténtico y evitar las mascaras. Así como fluye una gota en la hoja, cae, se desliza, trata de evitar su inevitable fluir, se vuelve transparente con las policromías. Es una gota que sana, una infinidad de afortunadas y refrescantes cascadas de emociones.

Si las gotas de agua pasaran de frente a nuestras almas desatarían infinidad de sensaciones: algunas explicables otras que posaran silenciosas en nuestro interior. Avanzan y vuelven a nuestras marcas y orígenes cósmicos. Habitamos los orígenes en mares y ríos que corren y bailan, surcan, estancan, se vuelven por recovecos, bañan y a veces mueren. Somos habitar y origen, a la vez, danzas permanentes en el devenir.

Cascadas de frescura y mascaras de alegría. También tormentas o mascaras de tristeza. Una amalgama única que permite deslizar sobre tu piel fresca las inmensas posibilidades del solvente universal. Caídas, policromías, quebradas y arroyos donde se deslizan tus emociones. Las que también surcan nuestra existencia, bailan y serpentean dejando los mensajes maravillosos de nuestros acontecimientos de vida.

Acontece en una hoja o en el bosque, en la calle o en la tristeza del viaducto. Muchas mascaras transparentes, hermosas y talladas de moléculas azules, que bailan, quitan la sed de justicia; revolotean por hermanamiento solidario; abren sus alas a la libertad entre nubes y montañas. Habitan silenciosas y denuncian cada magnicidio, menos hojas, menos vida y más despilfarro.

Mascaras tristes cuando te contaminan de absurdo consumismo. Mascaras tristes de odios profundos. Mascaras tristes de inútiles objetos. Habitan bosques que ya no te acogen en los cuales no fluye la vida sino una lenta monotonía uniforme.

Gotas de agua y esperanza. Alegrías y responsabilidades compartidas, mascaras en policromía carnavalesca, finitud, pieles frescas, armonías de los cristales. ¿Qué deseamos? ¿Más frescura, vida y belleza en lo diverso o desiertos de ideas autoritarias? ¡Quitémonos las mascaras¡

Ríos del Sur-colombiano
Octubre de 2010
LUIS EDUARDO CALPA
MINDALA DE LAS NUBES

Una placa delgada y frágil atraviesa nuestras almas. Se puede sentir sus filos, a veces, parece imperceptible. Son sensaciones de tal contraste: unas que invitan a derroches inmensos pletóricos de alegría, otras que nos obligan a profundos cuestionamientos.

Proyectamos vuelos altos y ellos son parecidos a los mejores sueños. Los sueños están hechos de materias tan disimiles y casi todos provienen de las mejores fuerzas del alma. Hay parece: una alma propia y otra que nos ata a un pueblo, cultura y comarca.

Hay un espíritu que es frágil, imperceptible, sensible, alegre y triste. Hay un sentimiento de los sueños altos: hechos de materia y éter. Hay vuelos que controvierten y arriesgan un mejor porvenir. Hay sueños que entrecruzan almas colectivas y propias de fuerzas telúricas en la historia.

Una historia nueva cruza y esta poblada de nubes: Ellas son tan frágiles, son de pequeñas y grandes formas. No se dejan localizar. Atraviesan todas las almas, montañas, ciudades y comarcas.

La historia no es un libro ya escrito y que alguien define. Los sueños y la historia están amancebados de tal forma que nadie les puede separar. Hay historias hermosas en el mejor detalle y las tensiones más profundas. Hay también, historias de sentimientos y ellas son las menos conocidas.

Hay historias de los sueños que casi nadie escribe. Hay también las de la alegría que nadie quiere poner en acentos y tomos. Solo los poetas e irreverentes rebeldes las están reivindicando. Historias, nubes y nubarrones, unas de tristezas profundas otras de posibilidades de creación infinita. Hay historias, nubes y sueños. Hay Nubes, almas y montañas. Hay pueblos, acentos, comarcas, hermosos pasajes y pequeños bordes de historias anónimas. Tus nubes, mis sueños y crónicas inabarcables como testimonios de indeterminación.

LUIS EDUARDO CALPA
Nubes Sur-Colombianas
Octubre de 2010-