sábado, 23 de junio de 2012


Presento un documento que nos lleva reflexionar frente a la pertinencia del conocimiento "científico" en el momento actual del modelo de acumulación. Se ha violentado, se desconoce y deslegitima las particularidades de lo local, frente al dominio mercantilizado de un conocimiento único. Aunque el debate entre ciencia propia y colonialismo intelectual a avanzado significativamente, la discusión a nivel filosófico aun está latente: las epistemologías criticas, las teorías feministas (en especial la teoría feminista de corte marxista), el conocimiento situado, entre otras se han convertido en caballos de batalla para irrumpir en la estructura que cotidianamente la ciencia y la investigación reproduce.

El texto de Luis Calpa provoca reflexión y análisis en tres niveles: uno, en base a la discusión epistemológica, develando de forma sucinta pero profunda elementos que subvierten el orden hegemónico de la ciencias; dos, aborda la construcción de conocimiento desde la sistematización de la experiencia investigativa que Luis ha trasegado y tercero avanza en identificar pilares de un nuevo proyecto de vida, principios del buen vivir. En esta ausencia de Epistemologías alternas es bueno revisar este texto, que valga afirmar, también nos orienta metodológicamente para entender y transformar la realidad. 


MUNDOS POSIBLES SU MATERIALIZACION EN LA PERSPECTIVA DE LAS COSMOVISIONES ANDINAS: Caso del Pueblo de los Pastos

Luis Eduardo Calpa.
Pensador nariñense

1.    Exergo
En las ciencias de la discusión aparece  un interesante debate referido a las bases de la epistemología que pudiera acompañar las percepciones o cosmovisiones de pueblos ancestrales. Las resistencias de un pensamiento plagado de bases euro-centristas plantean la imposibilidad de una base ordenada y sistémica para dichos saberes. Todo ello como resultante de una creencia generalizada en Occidente, la cual atribuye cierta objetividad al conocimiento producido por el método científico.     E incluso una separación sujeto-objeto que para efectos tanto de la producción del conocimiento, como para la aproximación a la realidad sería la base de todo el soporte de lo que se conoce como el sistema científico.
Otras consideraciones se encuentran en el contacto con todo un magma de las Cosmovisiones de los pueblos originarios.   Sus huellas, resultantes  y las cuales toca mirar en fragmentos y rastros a partir de la oralidad en la mayoría de los casos; o a partir del contacto con su saber cómo saben, de los métodos etnográficos evidencian una apuesta de mayor profundidad que aún está incompleta de parte de los cientistas sociales e incluso de los mismos pensadores de los propios pueblos. 
Hay por tanto un trecho amplio cuyo recurrido, será depurar las bases cosmológicas y cosmogónicas de sus saberes. Y de manera especial, la necesidad de una investigación participante que haga evidente las rupturas paradigmáticas, y tal vez más importante que ello la confianza para que los mismos pueblos pongan en evidencia sus apuestas por la construcción de varios mundos posible;  categoría fundamental que aunque creada por occidente, plantea una labor reconstructiva y constructivista de sus apuestas para enfrentar las aporías o tensiones que la modernidad no ha podido resolver.   
Este escrito quiere avanzar en el inicio de esta reflexión, pero no quiere concluirlo y va a plantear dos campos de trabajo.  Uno referido a la precisión de la categoría central de mundos posibles. Apoyado en reflexiones que se han producido por investigadores de la trayectoria de Arturo Escobar, Orlando Fals Borda y el amigo nariñense Silvio Sánchez Fajardo. Y en una segunda señalar; a partir del trabajo de acompañamiento que he realizado en el pueblo de los Pastos; cuales pueden ser las pistas para aportar a dicha discusión y los retos del porvenir en su trabajo desde la Escuela de Derecho Propio y otras dinámicas que ella ha desatado.   

2.    ¿Mundos Posibles y la filosofía crítica hacia dónde apuntan?
En los desarrollos del saber y epistemologías de occidente han incursionado recientes teorías que alimentan, y posibilitan un debate en la dirección de nuestro interés. Quiero en primer lugar acoger planteamiento del Biólogo Humberto Maturana y del francés Edgar Morín. El primero se hizo la pregunta por la particularidad de los sistemas vivientes. Y desde ahí planteo lo que denomina autopoeísis como atributo esencial de dichos seres. En la base de la poesis (que quiere decir creación)  está la permanente auto-creación y relación estrecha de los seres vivos con un entorno (nicho) que los acoge, con los cuales entablan interacciones, de los cuales toman su carga energética para el desempeño de sus funciones en un ciclo también determinado. Morín en cambio nos conduce por una apasionante tarea al redescubrir que nuestra aproximación a la realidad; especialmente por la ruta que nos señaló la ciencia clásica de Occidente estaba atada una paradoja irresoluble:   referida a la reducción, al mecanicismo y una suerte de determinismo; que impidió observar fenómenos que resultan fundamentales tales como la organización, la autonomía de seres y máquinas,  la teoría de sistemas e información, etc. Con Morín occidente descubre la apuesta por una mirada compleja de todo lo existente; empieza a reconocer la conexidad entre los seres físicos, biológicos y sociales. Redescubre la sinergia, la entropía de impensables fenómenos naturales y culturales. Empieza a establecer nexos disciplinarios donde la especialización y fragmentación disciplinar del conocimiento nos conduce a un saber de estancos, aislamiento de los objetos de sus entornos sociales y culturales, en suma a una hiper-especialización ciega. 

Arturo Escobar desde la antropología nos va a llevar de la mano por la necesidad de una apasionante ruta: la colonialidad de los saberes. Su afortunado trabajo con comunidades negras del pacifico y las cultura indígenas le conducen a establecer que ellas poseen sistemas, diría legítimas, de aproximación y comprensión de sus realidades. Desde interacciones en-activas los pueblos negros e indios han podido disponer, clasificar y construir mundos donde la relación con la naturaleza obedece a patrones propios, que probablemente rompen con el paradigma dominante en occidente.  
De manera afortunada el maestro Orlando Fals Borda con toda una vida de testimonio en la reivindicación de los aportes de los sujetos denominados subalternos en la reconstrucción de la historia, y en  la producción del pensar; sentipensar diría al final de su vida; nos invitará a lo que él denominó la nivelación de paradigmas.   Asunto de esencial importancia, que concibió como la puesta en igualdad de condiciones del saber cultural de las comunidades; con el saber producido en forma sistemática por la ciencia (especialmente por Occidente).   Y esta afirmación la fundamentó en la naturaleza compleja, fractal de nuestra realidad social y cultural.   
El amigo y Filosofo Silvio Sánchez Fajardo[1] nos condujo por un debate apasionante; el todavía atado a la Filosofía con influencia de varias escuelas como Ricceur, Castoriadis, Levinas y su propia cosecha;  nos fue llevando a descubrir como en el discurso actual y contemporáneo, se nos invita a participar en mundos que ya están definidos. Y su definición obedece a que los lenguajes, afirma el están conquistados por las lógicas autoritarias, del mercado o de la brumosa confusión de los medios masivos. Entonces, nos invita a una labor crítica en donde transformemos nuestro curso o travesía de mundos heterónomos a mundos posibles participados. Mundos en los cuales nos hagamos a las riendas de la conducción y construcción de la sociedad imaginada, de la utopía posible.  
Claro todo esto nos permite identificar que en occidente una separación “Entre las ciencias y la Filosofía es el resultado de una clasificación artificial, y esta separación de reflexión-acción limita la comprensión de lo que hacemos como seres humanos”. Es en mundo de la vida en el que además, una pretendida búsqueda de verdades absolutas nos ha impedido ver la complejidad, además de reconocer la fragilidad de nuestros sistemas de pensamiento, e incluso de nuestra existencia frente a relaciones mayores. Es un mundo de la vida, en el cual la aproximación a la realidad está cobijada por la idea de separar, clasificar, especializar, tomar control sobre la naturaleza, la sociedad y la cultura. Es un mundo que no convoca a mirar las interacciones, las relaciones y dependencias entre los fenómenos.  
Estas miradas que pujan contra los positivismos conceptuales y filosóficos,  al fin de cuentas,  nos invitan a recuperar la capacidad de individuos y seres humanos de apostar por sociedades donde la autonomía sea un proyecto posible. Y esa comprensión tan próxima a los retos que brotan de las profundas crisis que hemos derivado de la razón instrumental tanto en ciencia como en técnica;  nos deben permitir una aproximación a la realidad donde los mundos posibles no sean añoranzas, o atributos como la esperanza de Jorge Luis Borges, o  como horizontes que están en curso de alcanzarse.   En contraste, los mundos posibles son condiciones creadas en forma participante (No participativa como se ha vuelto común decir en forma cooptada) por personas y colectivos de mundos en buen vivir, aquí y ahora, en una pelea anti sistémica contra las lógicas dominantes del mercado o el estado.  

3.    El enfoque del Buen Vivir referente esencial de nuevos mundos posibles en la praxis del Pueblo de los Pastos.
Es un referente fundamental  que tiene bases en una forma de vivir de las comunidades indígenas en convivencia  colectiva  diferente a lo occidental, es una forma práctica basada en principios de respeto, humildad, solidaridad, compartir, el dar y recibir los cuales son tradicionales para entendernos dentro del territorio, esto nos conlleva a que desarrollemos acciones fraternales y solidarias en el lugar donde nos encontremos, la cual nos fortalece tanto individual como colectivamente, desarrollando actividades significativas para tener una vida digna en lo físico, espiritual, creativa,  armónica y equilibrante en relación hombre- naturaleza y cosmos.[2]     
Vivir colectivamente en el territorio: Nuestra vida  siempre ha tenido  sentido de pertenencia como la máxima expresión de solidaridad en las mingas de pensamiento y trabajo las cuales fortalecen nuestra cultura, y la entendemos como  reconocimiento de bienes que infinitamente podemos compartir, la construcción siempre inacabada del pensar, sentir y actuar para colocarnos en el lugar  del otro, y comprender así el poder ejercer otro derecho más allá de la justicia.
La Espiritualidad: es parte esencial  de nuestra vida, y su conjunto de energías que están representadas para las comunidades indígenas en los tres mundos mundo de arriba, mundo del medio y mundo de abajo cosmos podemos afectar todas las partes de un todo, a su vez que desde esa dimensión macro nos afecta a cada uno de nosotros. Reivindicando la armonía y las desarmonías resultado de nuestras interacciones humanas. Entendiendo que existe una tendencia a  la compensación de todas las  acciones de tal forma que opere un balance entre las energías positivas y negativas propias de la manera de emocionar de las personas.   
El fluir de relaciones humanas debe procurar estados de bien-estar más allá de las satisfacciones pasajeras que resultan de una vida centrada en el progreso material del mercado y el consumo del actual sistema mundo. Reconociendo que la economía es una construcción de lo humano  y el trabajo condición para trasformar bienes y servicios; estamos todavía frente a una tensión determinante y estructural, que debemos superar.  Condiciones, nuevos imaginarios y una frontal búsqueda de alternativas a la actual seudo-racionalidad de la economía y del mercado implican prácticas como la recuperación de instituciones como la payacua, el trueque, una asociatividad fuerte, así como experiencias consolidadas de financiación, comercialización y transformación de productos con sellos locales, orientados hacia mercados justos, verdes y solidarios. 
Vida Frugal: Así como se requiere una alimentación sana es necesario impulsar estilos de vida alternativos que eviten excesos, planteen economías en el uso de las energías y cambien los referentes de la vida centrada en la competencia definida por la publicidad y el mercado. 
Nuevos referentes de vida donde la holgura, la sensatez, la economía y ahorro de los bienes que nos provee la naturaleza, y por supuesto los sentidos de armonía sean rectores del conjunto de nuestras acciones humanas.
Vida Creativa: Desde el despliegue de la imaginación replanteando la capacidad de las estéticas y manifestaciones artísticas en la formación y transformación de lo humano y su permanente enriquecimiento en la ruta del uso, goce y disfrute de nuevos lenguajes, sensibilidades y posibilidades del arte y la estética.   Incrementar el tiempo y energías que individual y colectivamente dedicamos a la vida y apreciación del mundo estético y de los  bienes patrimoniales; comprendiendo su directa relación con los cambios en las formas de <<buen vivir>> necesarios para una nueva sociedad por sus repercusiones, en la formación y educación de las generaciones, en la consolidación de la sociabilidad y convivencia humana, e incluso en la salud integral del conjunto de las colectividades.  
Vida en Cosmocracia: Construyendo direcciones colectivas, reivindicar la construcción participante de todo  orden social, de todas las definiciones, compartir el poder con la mujer, rotando direcciones representativas, alternando el ejercicio territorial de la representación, institucionalizando el dialogo productivo, impulsando el trabajo en equipo, resolviendo por consenso las tensiones y conflictos intercomunitarios, familiares e intersubjetivos; en suma ejerciendo la justicia propia y los principios del “mandar obedeciendo”.

4.    La Opción del Vivir en los Lugares de Reconocimiento y el cruce de dimensiones.

Territorialidad, Familia y Cultura
Dado que no habitamos estricta y exclusivamente el mundo en las condiciones físicas, tenemos siempre presente el sentido que tiene el  territorio desde nuestra Cosmovisión.  Su naturaleza espiritual, su condición de fuerza motriz de buena parte de la condición socio-histórica[3], la comprensión del territorio con los atributos de un ser viviente y a la vez afectivo, nos implica revisar en la vida cotidiana, como se está presentando el grueso de interconexiones con realidades como la familia. Una vida en  familia que debe aspirar a los grados congruentes y definidos de <<bien vivir>> que reemplazan la idea occidental de necesidades básicas insatisfechas.    Entonces vamos a partir de este esfuerzo que implica construir los lugares de reconocimiento que reemplacen los famosos indicadores, de esta propuesta alterna de convivencia humana. Y ellos, tendrán como centro no sobrecargar al ecosistema, ni al territorio en concreto, hasta que de verdad restablezcamos los equilibrios y sobrecargas a los cuales los hemos sometido.   Además de incorporar condiciones de restablecimiento del tejido y de la institución familiar como resultado de la recuperación de un trabajo permanente en orbitas de equilibrio sico-social, de la vida emocional y afectiva. 

Educación, Chagra y Salud.
Si la Chagra la comprendemos como lugar de confluencia de los mundos biótico, social y cultural se constituye en buen ordenador de toda la acción colectiva, especialmente en los ámbitos educativos y de salud integral. Una renovada vitalización de los sistemas productivos con enfoque de integralidad, impactan de manera segura en la acción educativa de las nuevas generaciones, e inicia cambios que impidan dependencias externas en el bienestar y salud de las comunidades y personas. 
Cultura, Educación y Trabajo.
Una formación para la vida y el trabajo deberá ser parte de la profunda revisión que está impulsándose en las propuestas de educación pertinente.  Vida y trabajo que están atados al nuevo paradigma de<<buen vivir>> del cual estamos hablando. Entonces  tendrá que reivindicarse una formación crítica, para el despliegue de habilidades de pensamiento, congruente con la vocación del territorio y de las potencialidades de los sujetos, así como de las dinámicas integrales de desarrollo que en forma colectiva se concierten.


[1] Filósofo y Abogado.  Rector de la Universidad de Nariño recientemente fallecido y quién guió, junto con del Dr.  Orlando Fals Borda, toda  mi experiencia de especial cariño y afecto por las culturas y saberes sentipensantes del SUR.  
[2] Las referencias y construcciones aún no terminadas de esta aparte del ensayo son resultado de una reflexión de la Escuela de Derecho Propio en varias sesiones del Año Pasado.   Esa reflexión aún estará en curso en los próximos pasos o iniciativas del programa formativo.    A los estudiantes todo su mérito. 
[3] Condición Telúrica según el Antropólogo Jesús Flórez López.

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