BUEN VIVIR
SUS PORVENIRES Y LÍMITES
LUIS EDUARDO CALPA
Sur-es Colombia- Nariño
Debate que se forja a partir de la emergencia que resulta
de prácticas y posibles anuncios. Deseo
proponer una manera de abordar esta manera de leer desde sures y con una
conexión en una discusión, cuyo fondo plantea con argumentos abiertos toda la
corriente de-colonial que afortunadamente recorre los ámbitos no solo
académicos entre nosotros.
Claro estamos necesitados de sures que avancen frente
ante el insuficiente discurso de critica a la modernidad. El pensamiento de la modernidad y sus
versiones (en clave post) solo son comprensibles a partir de las realidades de
sociedades que cada día agotan sus propios relatos. Tienen como pivote una
denominada pseudo-racionalidad donde operan con singular sincronía la ciencia,
el mercado y una manera de concebir el papel de lo humano en sus complejas
interacciones.
Aquí existieron saberes y conocimientos avanzados. No hay
tabula rasa, ni descubrimientos en una sola dirección que validen el poder del pensamiento
construido desde otras latitudes. Al
contrario, explicables avances de la acumulación de capital, de encubrimiento
de nuevas construcciones y categorías humanas fueron posibles con la emergencia
de la realidad mundo del saber de los pueblos ancestrales, de oriente y desde este sur del mundo conocido. (A partir de los saberes y del pensamiento
construido desde los pueblos y territorios en los múltiples Sures). Resulta urgente pensar en clave alterna, proponerse
nuevos enfoques desde los sur-es para posicionar la inmensa riqueza de todo un
acumulado de potencialidades desde la cultura, historia, patrimonios y memoria
de los pueblos que viniendo de raíces originarias se constituyen en pueblos
fundantes de los proyectos de sociedad en este continente; como aportes
fundamentales a la vida digna de la humanidad entera.
Ahora claro: ¿Cuál es el núcleo duro donde esta
modernidad que ya no resuelve los retos
de la supervivencia del hombre en el planeta? Es evidente y hay que revisar las
evidencias para mostrar la incierta posibilidad de dar respuesta que sea
sostenida en el tiempo a su responsabilidad con las crisis ambientales globales.
Esta circunstancia es irreversible. No acepta situación
en transición. Desde el modo hegemónico
del capital y el mercado, todo lo natural está sujeto a expoliación. Y desde
ahí se doblegará con instrumentos técnicos, para alcanzar aparentes situaciones
de mitigación o equilibrio en lo que se ha denominado desarrollo sustentable o
sostenido.
En algunos autores se denomina el dominio de una
seudo-racionalidad y el predominio de la técnica. En estos días, incluso se observa toda una
corriente de científicos que arropados de valiosas y entramadas teorías de
desarrollo de la física; quieren explicar la naturaleza de las ciudades (y de
la sociedad) como super-estructuras
vivas. Esfuerzo que considero oculta la
mirada sobre asuntos claves; puestos en cuestión por las apuestas del buen vivir y por otras corrientes del
pensamiento crítico. Y la figura era
emblemática: se veía en las cadenas de consumo mediático como Discovery, como un renombrado científico en su alta
carga de años de estudio (doctorados y publicaciones) mirando y leyendo, la
ciudad de los Ángeles (En Estados Unidos) y con toda la tranquilidad y buena
factura del documental, afirmaba que el corazón de la ciudad late en su centro
por las autopistas, que aparecen como un entramado de venas y arterias, y por
el centro financiero y de negocios de sus Altos Edificios como el corazón
palpitante; como la circulación bienes y servicios para ese sistema complejo
(el urbano) pudiera asimilarse y constituir un sistema vivo.
Claro Occidente tiene derecho a postular esta manera
hegemónica de aproximarse a la realidad, y de considerar que desde ahí puede
proponer al sistema mundo la solución a ingentes tensiones humanas.
¿Dónde radica lo no explicado por visiones como la
reseñada? En el olvido de lecturas de sus mismos colegas; quienes invitan a ver con
mayor detalle las formas complejas que implica la dinámica de la sociedad; en
su modo histórico. Que dada la
naturaleza y complejidad de las construcciones sociales, nos invitan a evitar
miradas simplistas o a eludir asuntos, que al estilo de las fluctuaciones o
pequeñas o grandes distorsiones, están o determinan la evolución del desarrollo
de nuestras sociedades.
Esa amnesia o voluntaria omisión está en la perspectiva
de orientación que toma la economía, y la relación de ella con la producción de
riqueza y el gasto energético del modelo presentado. Entonces, no hay límites para esa forma
hegemónica de pensar e imponer un modo de vida al conjunto de la humanidad. Como el automóvil, no solo se propone como símbolo
de progreso y modernidad es la industria base, hay que construir desde carreteras,
hasta autopistas, desde puentes y pasos
a nivel, hasta la modificación de todo el conjunto de la infraestructura y
normativa urbana del transporte con ese enfasis. Pero, como además el automóvil se postula ser
no solo el “símbolo” de progreso[1],
atrae además el gasto y la utilización de los combustibles de origen
fósil. Ya tenemos, entonces toda una
orientación que define el estilo y la forma de vida dominante de occidente en las
relaciones de disputa por los territorios que son depositarios a nivel global
de las reservas estimadas para los próximos años, de este que se constituye para la modernidad, como
el eje emblemático de la disputa energética, a la cual igualmente corresponde
una orientación general de la economía, del orden mundial en otras esferas como
la política, la cultura y el desarrollo de la misma ciencia e innovación.
Entonces, se dirá que exactamente es la ciencia aquella
que está llamada a producir alternativas frente a la producción energética
limpia. Claro, debería ser así. Pero, como todo el desarrollo científico
está atado a las prioridades de la hegemonía de actores del mercado
corporativo. Solo en el momento, que se
produzca un quiebre histórico y pueda ser demostrado, que es posible mantener
las tasas de acumulación económica, se podrá dar ese paso. En tanto, eso acontezca ya se han producido,
las expoliaciones y el deterioro de ecosistemas estratégicos para la vida en
muchos lugares del planeta.
El reciente y casi, seguro fracaso de las agendas de
concertación mundial ambiental, no tienen explicación en factores de
conocimiento técnico o científico. Cada
vez, ello obedece a la condición y papel de los países que entre, otras
resultan ser los que mayor carga contaminante producen a nivel global. Sometiendo,
a las finas y complejas redes de estabilidad e inestabilidad ambiental, de los
ecosistemas interconectados a nivel global a los más impredecibles impactos
negativos, así como a la perdida de sus capacidades de carga y restauración
natural de múltiples ecosistemas (Incluidos los de países como el nuestro de
mega diversidad biológica y multiculturalidad en los pueblos y tremenda
endogeneidad y fragilidad ambiental de especies y ecosistemas).
A esta reflexión
también se suma la visión de fundamento, epistémica. La ciencia y la modernidad de occidente se
han construido para la egida de dominio y expoliación de la naturaleza. Es como si una gran batalla se librara, y en
ella los misterios ocultos de aquella se deben atrapar y arrancar de ella, para
construir la felicidad humana a cualquier coste. Son recientes, y tímidas las
posturas de los científicos que desde las disciplinas de vanguardia de la
modernidad, han venido descubriendo la necesidad de un nuevo pacto con la naturaleza.[2]
Claro, algunos piensan que con el advenimiento de nuevas
corrientes en la Ciencia como la fractal, la teoría del caos, la nueva
biología, la termodinámica se presenta una sin-igual oportunidad para un
diálogo sur-sur y conocimiento cultural patrimonial, ancestral y de las ciencias;
en materia de papel y compromiso de
construcción social del conocimiento y la ciencia y la tecnología[3].
Este ambiente, claro contribuye por lo menos a derrotar
antiguos paradigmas del positivismo y de la ciencia neutral, pretensión todavía con buen soporte en amplias capas de
las elites intelectuales y científicas de todo el orbe, y que desconocen el
desarrollo del conocimiento y el pensamiento como resultado y patrimonio de la
humanidad.
Pero también pone por fin, el debate en la manera como se
construye conocimiento en las condiciones del trópico. Si Fals Borda y Osejo habían señalado una
ruta, hoy más que nunca se requiere, además de sus valiosos manifiestos, de una
acción ordenada que parta de los centros académicos y los movimientos sociales,
en procura de valorizar el conocimiento cultural de las comunidades, y reconstituir
apuestas rigurosas y sistémicas de investigación, en dirección de la nivelación
de paradigmas que dichos maestros señalaron con acierto.
Entonces podemos ya comprender que el Buen Vivir tiene un acento claro en estos
sur-es; ya no solo enriquecidos por
una perspectiva de frontera geográfica. Sino como una maravillosa oportunidad
de producir un debate político y un movimiento cultural de mayor calado. Que tenga en sus pivotes un cuestionamiento
al desarrollo y progreso; que aseste contundentes golpes al posivitismo en la
ciencia, y que finalmente también represente un sacudimiento en los planos de
la producción de una filosofía critica que requiere anudarse a nuevos
referentes de esas intricadas interacciones del mundo de lo humano, la cultura,
la sociedad y la naturaleza.
Este debate, sin embargo, ha de cuidarse de viejas modas
intelectuales heredadas y de cierta tradición o arraigo. Por un lado, plantear
escenarios en multiverso, de teorías
en construcción y permanente enriquecimiento.
Ya la humanidad, tendrá que abandonar los fundamentalismos que conducen
a erigir teorías y verdades únicas, que en nada se aproximan al fluir y
variedad de los mundos de la vida social, cultural y natural. Ello por
supuesto, no es similar a un eclecticismo o practicismo que cae bien para los
intelectuales de las modas euro centristas incluidos los llamados pos-modernos;
pero no para una apuesta anti-sistémica que se empieza a fraguar de manera
plural e inteligente.
Este movimiento Latinoamericano por el Buen Vivir tiene,
o puede tener unos atributos que superen ya prácticas, que poco o en nada
contribuyeron, a mejorar la relación con los sur-es en una contundente batalla contra el eurocentrismo de la
racionalidad instrumental y modernista. La
interacción con la superación de todas las formas de exclusión del
conocimiento, del poder y de una manera diferente de valorar lo colectivo en
los proceso de reconstrucción del pensamiento. Una raíces raizales y
culturalmente validas de pluralismo epistémico.
Un mayor compromiso con la investigación de la riqueza histórica,
patrimonial y cultural de nuestros sur-es,
que entre otras deber configurar complejas
y creativas redes de intercambio local, regional y global con la centralidad de
las acciones desde las expresiones hasta marginadas de las culturas (negra, indígenas, urbanas,
campesinas); y de su tejido social,
(donde a la vez están depositadas las memorias, las culturas técnicas, las
historias, los símbolos y los patrimonios singulares de las territorialidades y
adscripciones humanas)
Un movimiento en
los sur-es del Buen-Vivir que además
de su endogeneidad, se cuide de proponer y avanzar en la identificación, re significación y creación de nuevos paradigmas que impiden la realización de la
felicidad humana, que denuncie con vigor la seudo-racionalidad economica del
mercado; que construya alternativas frente a él; y que de una vez vaya
indicando la ruta de una vida frugal y
espiritual, que valorice y plantee una perspectiva distinta de los
derechos de la naturaleza y de una relación humana y ecológica del
existir.
Un movimiento en sur-es
del Buen Vivir, que además sea portador de una propuesta de estéticas
creativas, que afiancen identidades colectivas y revitalicen la crisis de los
lenguajes estéticos en todos los planos, incluyendo el derecho a su uso, goce y
disfrute.
Y a manera de cierre provisional de estas ideas, un
movimiento intelectual y social que cuestione sin temores las bases epistémicas
y metodológicas de construcción del saber y el pensamiento, adoptando nuevas rutas, señalando las incoherencias en que incurre la apuesta por la competitividad
y las ausencia de apuestas humanistas y ecologistas en los planos del método y
la formación humana.
[1] Autores como Edgar Morín en su crítica civilizatoria afirma que el
Automóvil se erige como imaginario y referente de libertad y en el proyecto
moderno. De hecho esta relación es más
compleja, pues está referida a movilidad
y sistemas de transporte, así como
gastos energéticos.
[2] Los mejores esfuerzos los encuentra en Científicos que han
incursionado desde la Ciencia y la Física teórica y la nueva Biología. Ver, casos de Ylia Prigogine, Humberto Maturana, Francisco Varela, Frijof Capra, etc.
[3] En esa dirección ya podemos
recuperar ideas como la Escuela de Pensamiento de Juan Chiles y otros mayores
sabedores de pueblos ancestrales. Y de
métodos como las Mindalas recreadas
como lo plantea el mayor don Leónidas Valenzuela: “Intercambiar Pensamiento y hacer amigos”.
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