domingo, 27 de octubre de 2013



BUEN VIVIR SUS PORVENIRES Y LÍMITES

LUIS EDUARDO CALPA
Sur-es Colombia- Nariño

Debate que se forja a partir de la emergencia que resulta de prácticas y posibles anuncios.   Deseo proponer una manera de abordar esta manera de leer desde sures y con una conexión en una discusión, cuyo fondo plantea con argumentos abiertos toda la corriente de-colonial que afortunadamente recorre los ámbitos no solo académicos entre nosotros.   

Claro estamos necesitados de sures que avancen frente ante el insuficiente discurso de critica a la modernidad.   El pensamiento de la modernidad y sus versiones (en clave post) solo son comprensibles a partir de las realidades de sociedades que cada día agotan sus propios relatos. Tienen como pivote una denominada pseudo-racionalidad donde operan con singular sincronía la ciencia, el mercado y una manera de concebir el papel de lo humano en sus complejas interacciones.  

Aquí existieron saberes y conocimientos avanzados. No hay tabula rasa, ni descubrimientos en una sola dirección  que validen el poder del pensamiento construido desde otras latitudes.  Al contrario, explicables avances de la acumulación de capital, de encubrimiento de nuevas construcciones y categorías humanas fueron posibles con la emergencia de la realidad mundo del saber de los pueblos ancestrales, de oriente y  desde este sur del mundo conocido.  (A partir de los saberes y del pensamiento construido desde los pueblos y territorios en los múltiples Sures).  Resulta urgente pensar en clave alterna, proponerse nuevos enfoques desde los sur-es para posicionar la inmensa riqueza de todo un acumulado de potencialidades desde la cultura, historia, patrimonios y memoria de los pueblos que viniendo de raíces originarias se constituyen en pueblos fundantes de los proyectos de sociedad en este continente; como aportes fundamentales a la vida digna de la humanidad entera.  

Ahora claro: ¿Cuál es el núcleo duro donde esta modernidad  que ya no resuelve los retos de la supervivencia del hombre en el planeta? Es evidente y hay que revisar las evidencias para mostrar la incierta posibilidad de dar respuesta que sea sostenida en el tiempo a su responsabilidad con las crisis ambientales globales.   

Esta circunstancia es irreversible. No acepta situación en transición.   Desde el modo hegemónico del capital y el mercado, todo lo natural está sujeto a expoliación. Y desde ahí se doblegará con instrumentos técnicos, para alcanzar aparentes situaciones de mitigación o equilibrio en lo que se ha denominado desarrollo sustentable o sostenido. 

En algunos autores se denomina el dominio de una seudo-racionalidad y el predominio de la técnica.   En estos días, incluso se observa toda una corriente de científicos que arropados de valiosas y entramadas teorías de desarrollo de la física; quieren explicar la naturaleza de las ciudades (y de la sociedad)  como super-estructuras vivas.   Esfuerzo que considero oculta la mirada sobre asuntos claves; puestos en cuestión por las apuestas del buen vivir y por otras corrientes del pensamiento crítico.  Y la figura era emblemática: se veía en las cadenas de consumo mediático como Discovery,  como un renombrado científico en su alta carga de años de estudio (doctorados y publicaciones) mirando y leyendo, la ciudad de los Ángeles (En Estados Unidos) y con toda la tranquilidad y buena factura del documental, afirmaba que el corazón de la ciudad late en su centro por las autopistas, que aparecen como un entramado de venas y arterias, y por el centro financiero y de negocios de sus Altos Edificios como el corazón palpitante; como la circulación bienes y servicios para ese sistema complejo (el urbano) pudiera asimilarse y constituir un sistema vivo.     

Claro Occidente tiene derecho a postular esta manera hegemónica de aproximarse a la realidad, y de considerar que desde ahí puede proponer al sistema mundo la solución a ingentes tensiones humanas.   

¿Dónde radica lo no explicado por visiones como la reseñada?  En el olvido de lecturas de  sus mismos colegas; quienes invitan a ver con mayor detalle las formas complejas que implica la dinámica de la sociedad; en su modo histórico.  Que dada la naturaleza y complejidad de las construcciones sociales, nos invitan a evitar miradas simplistas o a eludir asuntos, que al estilo de las fluctuaciones o pequeñas o grandes distorsiones, están o determinan la evolución del desarrollo de nuestras sociedades.  

Esa amnesia o voluntaria omisión está en la perspectiva de orientación que toma la economía, y la relación de ella con la producción de riqueza y el gasto energético del modelo presentado.    Entonces, no hay límites para esa forma hegemónica de pensar e imponer un modo de vida al conjunto de la humanidad.   Como el automóvil, no solo se propone como símbolo de progreso y modernidad es la industria base, hay que construir desde carreteras, hasta autopistas, desde puentes y  pasos a nivel, hasta la modificación de todo el conjunto de la infraestructura y normativa urbana del transporte con ese enfasis.  Pero, como además el automóvil se postula ser no solo el “símbolo” de progreso[1], atrae además el gasto y la utilización de los combustibles de origen fósil.  Ya tenemos, entonces toda una orientación que define el estilo y la forma de vida dominante de occidente en las relaciones de disputa por los territorios que son depositarios a nivel global de las reservas estimadas para los próximos años,  de este que se constituye para la modernidad, como el eje emblemático de la disputa energética, a la cual igualmente corresponde una orientación general de la economía, del orden mundial en otras esferas como la política, la cultura y el desarrollo de la misma ciencia e innovación.   
Entonces, se dirá que exactamente es la ciencia aquella que está llamada a producir alternativas frente a la producción energética limpia.  Claro, debería ser así.   Pero, como todo el desarrollo científico está atado a las prioridades de la hegemonía de actores del mercado corporativo.  Solo en el momento, que se produzca un quiebre histórico y pueda ser demostrado, que es posible mantener las tasas de acumulación económica, se podrá dar ese paso.   En tanto, eso acontezca ya se han producido, las expoliaciones y el deterioro de ecosistemas estratégicos para la vida en muchos lugares del planeta. 

El reciente y casi, seguro fracaso de las agendas de concertación mundial ambiental, no tienen explicación en factores de conocimiento técnico o científico.   Cada vez, ello obedece a la condición y papel de los países que entre, otras resultan ser los que mayor carga contaminante producen a nivel global. Sometiendo, a las finas y complejas redes de estabilidad e inestabilidad ambiental, de los ecosistemas interconectados a nivel global a los más impredecibles impactos negativos, así como a la perdida de sus capacidades de carga y restauración natural de múltiples ecosistemas (Incluidos los de países como el nuestro de mega diversidad biológica y multiculturalidad en los pueblos y tremenda endogeneidad y fragilidad ambiental de especies y ecosistemas). 

 A esta reflexión también se suma la visión de fundamento, epistémica.  La ciencia y la modernidad de occidente se han construido para la egida de dominio y expoliación de la naturaleza.   Es como si una gran batalla se librara, y en ella los misterios ocultos de aquella se deben atrapar y arrancar de ella, para construir la felicidad humana a cualquier coste. Son recientes, y tímidas las posturas de los científicos que desde las disciplinas de vanguardia de la modernidad, han venido descubriendo la necesidad de un nuevo pacto con la naturaleza.[2]   

Claro, algunos piensan que con el advenimiento de nuevas corrientes en la Ciencia como la fractal, la teoría del caos, la nueva biología, la termodinámica se presenta una sin-igual oportunidad para un diálogo sur-sur y conocimiento cultural patrimonial, ancestral y de las ciencias;  en materia de papel y compromiso de construcción social del conocimiento y la ciencia y la tecnología[3].   

Este ambiente, claro contribuye por lo menos a derrotar antiguos paradigmas del positivismo y de la ciencia neutral, pretensión  todavía con buen soporte en amplias capas de las elites intelectuales y científicas de todo el orbe, y que desconocen el desarrollo del conocimiento y el pensamiento como resultado y patrimonio de la humanidad.       
  
Pero también pone por fin, el debate en la manera como se construye conocimiento en las condiciones del trópico.  Si Fals Borda y Osejo habían señalado una ruta, hoy más que nunca se requiere,  además de sus valiosos manifiestos, de una acción ordenada que parta de los centros académicos y los movimientos sociales, en procura de valorizar el conocimiento cultural de las comunidades, y reconstituir apuestas rigurosas y sistémicas de investigación, en dirección de la nivelación de paradigmas que dichos maestros señalaron con acierto.    

Entonces podemos ya comprender que el Buen Vivir tiene un acento claro en estos sur-es; ya no solo enriquecidos por una perspectiva de frontera geográfica. Sino como una maravillosa oportunidad de producir un debate político y un movimiento cultural de mayor calado.    Que tenga en sus pivotes un cuestionamiento al desarrollo y progreso; que aseste contundentes golpes al posivitismo en la ciencia, y que finalmente también represente un sacudimiento en los planos de la producción de una filosofía critica que requiere anudarse a nuevos referentes de esas intricadas interacciones del mundo de lo humano, la cultura, la sociedad y la naturaleza.   

Este debate, sin embargo, ha de cuidarse de viejas modas intelectuales heredadas y de cierta tradición o arraigo. Por un lado, plantear escenarios en multiverso, de teorías en construcción y permanente enriquecimiento.  Ya la humanidad, tendrá que abandonar los fundamentalismos que conducen a erigir teorías y verdades únicas, que en nada se aproximan al fluir y variedad de los mundos de la vida social, cultural y natural. Ello por supuesto, no es similar a un eclecticismo o practicismo que cae bien para los intelectuales de las modas euro centristas incluidos los llamados pos-modernos; pero no para una apuesta anti-sistémica que se empieza a fraguar de manera plural e  inteligente.   

Este movimiento Latinoamericano por el Buen Vivir tiene, o puede tener unos atributos que superen ya prácticas, que poco o en nada contribuyeron, a mejorar la relación con los sur-es en una contundente batalla contra el eurocentrismo de la racionalidad instrumental y modernista.  La interacción con la superación de todas las formas de exclusión del conocimiento, del poder y de una manera diferente de valorar lo colectivo en los proceso de reconstrucción del pensamiento. Una raíces raizales y culturalmente validas de pluralismo epistémico.  Un mayor compromiso con la investigación de la riqueza histórica, patrimonial y cultural de nuestros sur-es, que  entre otras deber configurar complejas y creativas redes de intercambio local, regional y global con la centralidad de las acciones desde las expresiones hasta marginadas de las  culturas (negra, indígenas, urbanas, campesinas);  y de su tejido social, (donde a la vez están depositadas las memorias, las culturas técnicas, las historias, los símbolos y los patrimonios singulares de las territorialidades y adscripciones humanas)  

Un movimiento  en los sur-es del Buen-Vivir que además de su endogeneidad, se cuide de proponer y avanzar en la identificación, re significación y creación de nuevos paradigmas que impiden la realización de la felicidad humana, que denuncie con vigor la seudo-racionalidad economica del mercado; que construya alternativas frente a él; y que de una vez vaya indicando la ruta de una vida frugal y  espiritual, que valorice y plantee una perspectiva distinta de los derechos de la naturaleza y de una relación humana y ecológica del existir.   

Un movimiento en sur-es del Buen Vivir, que además sea portador de una propuesta de estéticas creativas, que afiancen identidades colectivas y revitalicen la crisis de los lenguajes estéticos en todos los planos, incluyendo el derecho a su uso, goce y disfrute.   

Y a manera de cierre provisional de estas ideas, un movimiento intelectual y social que cuestione sin temores las bases epistémicas y metodológicas de construcción del saber y el pensamiento,  adoptando nuevas rutas,  señalando las incoherencias  en que incurre la apuesta por la competitividad y las ausencia de apuestas humanistas y ecologistas en los planos del método y la formación humana.  



[1] Autores como Edgar Morín en su crítica civilizatoria afirma que el Automóvil se erige como imaginario y referente de libertad y en el proyecto moderno.    De hecho esta relación es más compleja,  pues está referida a movilidad y sistemas de transporte, así como  gastos energéticos.  
[2] Los mejores esfuerzos los encuentra en Científicos que han incursionado desde la Ciencia y la Física teórica y la nueva Biología.   Ver, casos de Ylia Prigogine,  Humberto Maturana, Francisco Varela,  Frijof Capra, etc.  
[3] En esa dirección ya  podemos recuperar ideas como la Escuela de Pensamiento de Juan Chiles y otros mayores sabedores de pueblos ancestrales.  Y de métodos como las Mindalas recreadas como lo plantea el mayor don Leónidas Valenzuela:  “Intercambiar Pensamiento y hacer amigos”.

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