MINDALA EN SEPTIEMBRE.
Nuestras montañas sugieren espíritus portadores de inmensos magmas de color, amparan arboles, tienen la inmensa posibilidad de abrigar poblaciones y civilizaciones. Somos un pueblo cuyas montañas recogen el multicolor trópico; contiene las almas que sufren, aman, trabajan, crean y desdoblan sus psiquis singulares. Somos un pueblo en clausura creativa el cual habita entre montañas. Difícilmente pudiéramos explicar nuestras particulares formas de relacionarnos con el “otro y lo otro” a no ser por el conocimiento precario de estos andes multiformes que nos determinan.
Nuestras montañas dejan correr por sus filos amalgamas gigantescas de creatividad; expresas en pinceladas, letras vivas, poemas, fiestas colectivas, obras de cultura fina y universos múltiples de formas acogedoras de vidas posibles. A su vez aquellas son las mejores cómplices de la interioridad que es nuestra característica. Sumidos en emociones turbulentas, no somos con frecuencia capaces de poner en común los asuntos que nos separan, nos dejamos caer en profundas tensiones, pugnas que pueden alejarnos de búsquedas y horizontes colectivos para el porvenir común solidario.
Nuestras montañas son un buen nicho para la clausura. Todos en la psiquis interior estamos abocados a estadios que tienen el sello y topología de lo íntimo; de los lugares privilegiados para que pugnen emociones, afectos propios de las formas de amar y relacionarnos de los sureños andinos.
Nuestra lucha interior se asemeja a mil batallas o tormentosos fenómenos caóticos de nuestra naturaleza.
Nuestras montañas son a la vez filos, amalgamas, caos, espíritus y nichos de clausura o de autonomía. Sus variopintos colores y sombras nos embriagan en forma cotidiana, sin percibirlo. Vamos siendo como seres que emergen del bosque y que al ir tras el encuentro de estas hermosas acompañantes, de pliegues asombrosos y eros, de tierra que respira, son fuego cósmico y estampas que escupe imaginación radical. Somos seres andinos de montaña.
Somos a la vez, capaces de amar lo creativo de manera intensa y estamos dotados de almas buenas en batallas por las utopías.
Montañas del Sur Colombiano, 18 de septiembre de 2010.
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