MINDALA DE LAS NUBES
Una placa delgada y frágil atraviesa nuestras almas. Se puede sentir sus filos, a veces, parece imperceptible. Son sensaciones de tal contraste: unas que invitan a derroches inmensos pletóricos de alegría, otras que nos obligan a profundos cuestionamientos.
Proyectamos vuelos altos y ellos son parecidos a los mejores sueños. Los sueños están hechos de materias tan disimiles y casi todos provienen de las mejores fuerzas del alma. Hay parece: una alma propia y otra que nos ata a un pueblo, cultura y comarca.
Hay un espíritu que es frágil, imperceptible, sensible, alegre y triste. Hay un sentimiento de los sueños altos: hechos de materia y éter. Hay vuelos que controvierten y arriesgan un mejor porvenir. Hay sueños que entrecruzan almas colectivas y propias de fuerzas telúricas en la historia.
Una historia nueva cruza y esta poblada de nubes: Ellas son tan frágiles, son de pequeñas y grandes formas. No se dejan localizar. Atraviesan todas las almas, montañas, ciudades y comarcas.
La historia no es un libro ya escrito y que alguien define. Los sueños y la historia están amancebados de tal forma que nadie les puede separar. Hay historias hermosas en el mejor detalle y las tensiones más profundas. Hay también, historias de sentimientos y ellas son las menos conocidas.
Hay historias de los sueños que casi nadie escribe. Hay también las de la alegría que nadie quiere poner en acentos y tomos. Solo los poetas e irreverentes rebeldes las están reivindicando. Historias, nubes y nubarrones, unas de tristezas profundas otras de posibilidades de creación infinita. Hay historias, nubes y sueños. Hay Nubes, almas y montañas. Hay pueblos, acentos, comarcas, hermosos pasajes y pequeños bordes de historias anónimas. Tus nubes, mis sueños y crónicas inabarcables como testimonios de indeterminación.
Nubes Sur-Colombianas
Octubre de 2010-

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